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Revista Salvador

“Salta es como una república socialista pobre donde todos mal vivimos del Estado”

Desde siempre, según él mismo asegura, Cesar “El Oveja” Álvarez está en política. Sea en forma directa, como funcionario o asesor. Hoy sigue siendo una referencia obligada del peronismo salteño y un consultor absolutamente necesario a la hora de conocer o entender la historia política de los últimos cincuenta años.

Por Eduardo Huaity González

Cesar Álvarez en la actualidad es parte del directorio del Centro de Estudios y Formación Política Juan Domingo Perón, uno de los pocos espacios en la provincia en donde aún se discute y brinda formación ideológica y política, pero en las últimas décadas ocupó diversos cargos, tanto legislativos, como en el Ejecutivo.

Es un gran cocinero y un mejor anfitrión, pero también un duro contendiente en las discusiones políticas, amante de las artes y los placeres de la vida, pero que se niega, será por coquetería, a decir cuando comenzó su militancia política. “No digamos los años, digamos los tiempos: desde siempre. Desde muy joven, desde la adolescencia. Arrancamos toda una generación que empezó a preocuparse por la cosa pública de distintos aspectos, más de la izquierda y de la última izquierda éramos todos protagonistas desde distintos sectores”.

¿La política es una pasión o es una adicción?

Al comienzo, uno empezaba a participar como un juego con complicaciones, porque siempre hay una complicación en esto de meter mano en los intereses de otro cuando cree que los ingresos pueden repartirse de una forma más equilibrada. A partir de ahí, siempre estuve en política y siempre me intereso la cosa pública, sobre todo en la última gran etapa en mi vida, me interesó ver al peronismo que pudiera cumplir con su sueño más anhelado de justicia social, de paz eterna como dirían los filósofos. Vos, al igual que muchísima gente de tu generación, vienen de la izquierda más dogmática y dura.

¿Cómo hicieron para estar con el peronismo, que era exactamente lo que estaba en antípoda? Era derecha y no de izquierda…

En época de la resistencia, los héroes de la resistencia sin ninguna duda, fueron los sindicatos y ahí no estábamos prácticamente nosotros representados, expresados o militando como se dice ahora, poniendo esta palabra; militar. Salimos de la universidad, de los ateneos, y en las universidades el estudio era muy ligado a la filosofía que devenía casi todo de las fuentes que abrevaban a la dialéctica, fundamentalmente el marxismo.

Ahí daban múltiples formas de expresión, de formas de entender y de participar en la política más dogmática que era el Partido Comunista y a la política menos dogmática que era la que estaba ligada al maoísmo, que era el PCR por ejemplo. Y todas las otras columnas de reforma desde Antonio Gramsci, hasta pensadores de esa época que advertían la necesidad de incorporar el pensamiento marxista a una cuestión más reformista y menos dogmática, ligado a los procesos democráticos que se venían. Se venía el fin de la Guerra Fría y ya se advertía ya con bastante claridad que la intervención iba a ser en el marco de la democracia.

Pasaste los años más conflictivos en América Latina. Tu vida estuvo signada por lo que sucedía en América Latina, con la Guerra Fría, con la lucha ideológica, con las Universidades. Eso te tiene que haber dejado alguna cicatriz, una mancha, un golpe: nadie pasa por el agua sin mojarse a menos que seas sombra…

No somos ni de amiento ni de acero inoxidable, obviamente. Está en nuestros compromisos, en nuestros sueños, en nuestras pesadillas. Perón decía que la experiencia cuesta mucho y llega tarde y es verdad, pero algo queda como para saber de dónde viene la bala y cuando hay que agacharse.

Los compromisos de ahora son los mismos, la búsqueda quizás es distinta, los métodos quizás cambiaron. Hay una velocidad inusitada a partir de lo que ha sucedido con la inauguración del chip, para simplificar y poner una parábola de los crecimientos de la informática. Y esto también ha dado luz cuestionamientos internos por parte nuestra, para entender que ser político tiene un sentido más complejo, distinto. Que hay que estudiar más, que el compromiso viene por la planificación, que la estrategia no es una pelotudez, es una necesidad y que los partidos políticos son fundamentales y eso es una de las pocas cosas que la Constitución lo aclara con absoluta nitidez. Ahora hay que dejar de mover tanto los límites y tener en algún lugar una certeza para poder programar, elegir, decidir, odiar o amar. Para decirlo claramente: hoy el odio ocupa un lugar central en la política.

¿Por qué motivo fracasó la izquierda en Argentina?

La izquierda nacional argentina, la izquierda internacional argentina, el socialismo. ¿Por qué fracasó? Fracasó en el mundo. Creo que Perón disciplinaba todas estas fuerzas dándoles una visión y una doctrina superadora. El Peronismo está muy dividido y terminó en lo que hoy se llama el campo del progresismo, eso más que nada. No sólo la izquierda ha fracasado y sólo quedó en las universidades. Dicho sea de paso, la universidad en Argentina siempre le ha dado la espalda a la sociedad; como Institución, como manifestación, como forma de expresar todo su bagaje de conocimiento en el seno de la sociedad. Y bueno, fracasaban porque no entendían esta sociedad, ni a los argentinos, ni entendían que iba a pasar y no lo entienden todavía.

Desde los 70 en adelante el peronismo también cambió, como la izquierda, pero nunca se sabe si ¿Muta o se adapta?

Las dos cosas. Pareciera ser que es una mala palabra decir mutar y no lo es. Es una distinta forma que uno tiene que entender, que para representar a la mayoría, debe ser la interpretación de lo que quiere la mayoría, sin caer en lo que es el marketing, que creo que es la mayor expresión de transmitir la política. A veces va cambiando y adaptándose a nuevas situaciones, pero es la base de lo que tiene que ser la justicia social y tiene que ser una herramienta para la paz, que son las dos cosas que peor las hizo el gobierno de los Kirchner. Creo que fue la peor expresión de un peronismo que esperaba ansiosamente otras costumbres. Le hizo un daño impresionante al peronismo.

¿En qué lo dañó tanto?, además para muchos ya no hay un peronismo, sino una suerte de Panperonismo, ¿Quiénes fueron los culpables de esa diáspora?

Yo creo que la pregunta me da pie a decir que comenzamos a caer en la última etapa de Menem, a entender y a comprender que había que hacer algo con la pieza central de lo que era la doctrina peronista y no lo entendimos, ni hicimos nada. Es así que las últimas elecciones inventadas por Duhalde dan como resultado al kirchnerismo y ese origen no da lugar a tener buenos cimientos para adelante. Y cuando digo que el kirchenerismo es la peor expresión que puede haber tenido el peronismo que te da una cuota de dispersión muy grande, lo digo porque ni Néstor Kirchner, ni la señora Cristina eran peronistas. Va a ser una discusión eterna que ellos digan que sí y otros digan que no.

Menem también decía que era peronista, pero los peronistas decían que no lo era…

Ahí viene la cuestión. Creo que quien va a decidir si el peronismo tiene posibilidad de sobrevivir o no, es la gente y en esto necesitamos tiempo.

A ver, cantan la marcha, hacen la V y tienen la foto de Perón y Evita. Son peronistas. Y eso lo puedo decir desde Isabel hasta Cristina Kirchner. ¿Por qué le niegan tanto la pertenencia de ellos?

No negamos, vemos los resultados. Cuando ves los resultados y lo que hicieron, te das cuenta que no son. Lo vas a entender claramente cuando haya elecciones.

Va a perder el peronismo…

El peronismo va a necesitartiempo, nuevas figuras, otros propósitos y un mea culpa, que es lo que hago yo ahora. No vamos a salir de esta historia bien parados si no somos capaces de una autocrítica profunda.

Dejame que entienda algo y me voy a poner en abogado del diablo; si las cosas salen bien, son peronistas, si las cosas salen mal, no son peronistas…

Es que yo no digo que salgan bien o mal. Tampoco me voy a poner a pensar en la soberbia que el que gana es peronista y que el pierde no lo es, no. Digo que necesitamos tiempo para esto y expresiones de distintas formas a partir de lo que digamos que hicimos y hacia dónde vamos.

El propósito de hacia dónde vamos, el propósito final de esto. La expresión final de hacia dónde vamos, es mucho más volátil, pero en algún lugar la vamos a tener que radicar, completar. Y las distintas expresiones de este peronismo van a aparecer.

¿Dónde anclas el nuevo peronismo?

De distintas formas. Están más divididos los dirigentes que la gente, número uno.

Me refiero a lo siguiente, puedo anclarlo en un peronismo clásico, lo puedo anclar en el menemismo, o en un nuevo peronismo repensado. ¿Desde dónde lo anclo? Para empezar a construir.

Hay un peronismo supuestamente, el de Urtubey, que piensa que teniendo la casa de PJ expresa a él peronismo y no es eso, evidentemente. Entonces. ergo, yo digo que ese peronismo tiene una ausencia de un capital humano y no hacemos nada para entender que el peronismo puede estar vivo en la gente y no en nosotros. Y es que hay que dejar que esa participación exprese, salga y de cómo resultados, negativos o positivos, pero dé como resultado un camino para seguir.

Pero el peronismo en Salta tiene grandes dirigentes. Tipos que tienen un cerebro y un pensamiento, una identidad y una forma de militar que son únicos. Son excelentes políticos, excelentes personas y excelentes profesionales…

Eso es lo otro, ¿Y qué estamos dirigiendo? ¿Cuál es el capital que tenemos en esa directriz? ¿Quién nos sigue? ¿Y porque nos siguen? ¿Qué hago yo para que me sigan? La marcha es poco. Antes silbando la marcha se ganaba, pero hoy es poco. Los atributos del peronismo, su escudo, su historia es poco. Debemos entender que el peronismo profundamente, tal cual lo entendemos nosotros, que puede ayudar a la argentina, una Argentina desquiciada, en los umbrales de cualquier locura, el peronismo puede ser un principio de solución, de arreglo y de discusión más seria. Trabajar para la paz era el Perón del año 70, no porque Julio Barbaró lo enumere permanentemente, sino por ese abrazo con Balbín, ese es el mensaje. Eso quedó trunco y dio lugar a todos los gritos, a todos los enconos, a toda la división en el país. No se puede gobernar un país con este grado de irritación, como la que trajo la grieta, hoy impera la sociología del odio: “la odio a Cristina, lo voto a Macri”, “lo odio a Macri y vuelvo a Cristina” ¿Y la política? ¿Dónde está? ¿Dónde están los propósitos? ¿Dónde está la gente? ¿Dónde están ¿Dónde está esperanza? ¿Dónde está el “a dónde vamos”? ¿A qué peronismo representamos?

Recién hablabas sobre la justicia social ¿Qué es la justicia social?

El peronismo siempre ha sido muy molesto para el imperialismo. Fuimos grandes adversarios en los años 70. Los dueños del mundo que a través de la Cumbre de Yalta al final de la Segunda Guerra Mundial se lo dividieron, no eran amigos de los peronistas porque el peronismo era una molestia porque propiciaba para la sociedad un modelo de construcción distinta. No era ni la lucha de clases, ni era el liberalismo fatal, utópico y que el mercado resolvía todo. El peronismo pensaba que había un modelo distinto en donde había armonía entre las clases y los propósitos de equilibrar y de dar a cada uno de los que les corresponde desde el punto de vista de lo justo. La justicia social es un equilibrio, es un concepto de armonía y que no sólo se expresa del Estado.

¿Quién pone la vara de lo que es justo y lo que no es justo? Siempre doy el siguiente ejemplo: cuando planteo justicia social, digo que justicia social es principalmente no equitativo, pero si un reparto razonablemente de la riqueza que genera un país. Lo tuvimos, hasta el año 74 funcionaba perfectamente bien, pero hoy por hoy no. Soy un tipo que tengo que consumir medicamentos todos los días. No puedo entrar en ningún plan para que me den los gratis, porque pago impuesto a la ganancia. Pago todos los impuestos y no recibo nada a cambio y el que está al lado mío recibe los beneficios míos, por lo tanto, la salud de él es más importante que la mía ¿Dónde está la justicia social?

Justamente eso no lo es. Cuando Menem iniciaba su proceso de reforma del Estado, inauguraba una idea moderna dentro del peronismo, donde incorpora elementos que no estaban en el peronismo, ni siquiera conversados y que era la tercerización, la delegación, etc. Algunos de esos elementos eran necesarios, donde un estado paralizado necesitaba alguna forma de verla, por lo menos de incorporar algunos elementos para poder gobernar. Vos lo que me estás diciendo justamente es lo que se llama “el no gobierno”.

La justicia social es justamente una mirada que permita entender que de abajo hacia arriba son posibles los equilibrios. Ese propósito, bastante cristiano en la esfera del peronismo, es posible. Y algunos, como yo, creen que eso es posible. En el tema del Municipio que es el tema que más conozco, es difícil decidir si hacemos una nueva terminal, o terminamos de completar en Palmerita el pavimento. Es muy difícil entender que lo que viene se pueda administrar porque viene muy complicado administrar, se pueda gobernar con una organización municipal muy dogmática y muy conservadora. Que la reforma también cabe ahí como un proceso a seguir y como una propuesta. Que va a ser bastante posible porque Gustavo Sáenz deja un municipio equilibrado y ya se dio un paso adelante para consolidar la autonomía este es un propósito de la justicia social, porque es mirar hacia abajo de una forma más cercana. El estado que toca a la gente es el Municipio y no es un dogma utópico, es una realidad y una posibilidad de hacer posible estas cosas.

¿Qué se necesita para llevarlo a cabo?

Hace mucho tiempo creo que dejaron de aparecer alguna serte de rebelión en la clase política como para avanzar. Veo una generación que hoy cohabita el escenario de los gobiernos, no veo una intransigencia en algunos de los casos en los que hay que ponerse fríos, al contrario, veo en esto una suerte de acomodamiento como si estuvieran tranquilos, como si no pasara nada. Veo más dirigentes dispuestos a ser obedientes que a ser desobedientes y no es época de tanta obediencia porque hay que saltar algunos charcos y hay que meter la pata en el barro para poder salir. La complejidad de lo que viene merece una mirada distinta.

Hay una conexión entre tu generación y la mía, que son dos o tres posteriores. Pero entre la mía y la que viene ya no hay, y la próxima tampoco. La distancia entre mi generación y cuatro más es cada vez más grande. Yo tengo mejor comunicación con vos que con una generación posterior; evidentemente algo se rompió…

Juan Urtubey por ejemplo hizo la escuela de administración para capacitar a los burócratas, en el buen sentido de la palabra, quizás con un buen criterio como lo hacen los franceses en la Escuela Nacional de Capacitación Técnica Territorial. Por ahí pasan todos lo que reciben para ocupar algún puesto en la burocracia y a la luz de los resultados, no le fue bien. Creo que es uno de los caminos para insistir, hay que revisar los programas, porque el burócrata, el especialista, sigue los destinos de la política. Entonces los que cuando decimos “no dio resultado”, es porque la política no dio resultado, las decisiones que se tomaron no fueron correctas.

“Todo el mundo se queda de los políticos, cuando en realidad la mala resolución de las cosas son culpa de los funcionarios que nadie eligió”, decía un amigo

Obvio. Es lo que acabo de decir yo.

Porque el tipo que es político, mal o bien rinde cuentas…

Cuando hablo de programas, hablo de esto. Los burócratas se asientan sobre un rol y no lo modifican, cuando la realidad a veces les está exigiendo algunos cambios. Vuelvo a insistir, el Municipio que es de lo que puedo hablar yo, que es lo que más entiendo o de lo que puedo hacer un aporte de lo poco que sé. El Municipio necesita esta reforma profunda. Va a quedar un país muy mal, vamos a tener que auxiliar desde el punto de vista de una economía poco sustentable, a muchísima gente que la va a pasar muy mal. El Municipio va a tener que virar mucho a esos compromisos que la realidad exige y ese el rol o el papel del Municipio en lo que se viene. Fundamentalmente hay tres cosas para hacer rápido; la primera de ellas es reafirmar la autonomía, la autonomía también significa autofinanciamiento. La segunda es una reforma de la Constitución para acabar con los eternos cargos de 14 o 16 años en cada uno de los lapsos de todos los Municipios. Tercero, hacer entender que el vecino debe involucrarse en la política para que su pueblo sea cada vez mejor, porque esto producimos transparencia, arraigo; ellos saben cuáles son las prioridades. No es un capitulo que va por aparte las prioridades, hoy hay nuevas y la burocracia no las ve, sigue con su librito y no las ve.

¿Cómo vez la provincia?

El gobierno de Urtubey tuvo grandes errores en esas decisiones, puedo decir fácilmente cuales fueron, pero ya está, se va Urtubey, no hay un huevo de la serpiente. Y lo que viene creo que es muy duro y el mensaje debe estar muy ligado, muy cercano a estas cosas.

Salta tiene 700 mil habitantes, es como un República socialista pobre donde todos mal vivimos del Estado, no hay nada que hacer, está paralizada toda la actividad comercial, las industrias no van a venir y la situación urgía un plan para ser una herramienta para multiplicar los commodity en algún proceso evolutivo que de trabajo y tampoco se hizo. Las nuevas tecnologías son para quitar trabajo, no para darlo. La tensión con Bolivia y con Paraguay y no podemos presuponer que el eje del norte grande sea Salta, cuando el desarrollo de otras ciudades de los países limítrofes están mejores condiciones que nosotros. El turismo está barato y no viene a la provincia el turismo gastador, como se dice habitualmente, es bastante gasolero y ha crecido tanto el Municipio, el personal como la provincia de una forma tremenda, que compromete justamente a los presupuestos que únicamente van a salir para pagar estos salarios. La situación es muy difícil. Hay que habitar la cabeza, hay que sacarse los dogmas y entender que en lo que viene hay que poner lo mejor de uno y que la Justicia haga lo que tiene que hacer y que no haga tanto, porque últimamente es más lo que hace mal que lo hace bien.

Una de las cosas que más me lamento de este país, de esta República, que la peor imagen de todas la tiene la Justicia. Más que el poder Ejecutivo, más que el poder Legislativo, más que los Congresos…

Un ejemplo; cuando un ladrón que fue sorprendido in fraganti, la policía lo lleva y el juez lo suelta. Entonces ¿Lo suelta porqué es bueno? ¿Lo suelta porqué tiene una doctrina garantista? ¿Lo suelta porqué fue discípulo de Zaffaroni? ¿O lo suelta bajo otras condiciones? Porque ahí intervienen varios factores, por ejemplo, el abogado defensor, por ejemplo la familia del preso. Por eso hay un valor en eso y no es un valor ético.

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