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Revista Salvador

¡Paren de matarnos!

La cuarentena decretada por el presidente Alberto Fernández desnudó por completo lo que en los medios se rebautizó como “la otra pandemia”, la violencia que no da tregua y se cobra la vida de una mujer cada 29 horas.

Por Macarena Maristany

Ni bien iniciado el aislamiento social, preventivo y obligatorio debido a la llegada del Covid 19 a Argentina, desde distintos organismos se advertía que lo que se presentaba como una posible solución a los fines de suavizar los peores efectos de la pandemia, resultaría ser sumamente adverso para las víctimas de uno de los más grandes flagelos de nuestra sociedad como lo es la violencia de género y los femicidios como su expresión más extrema. 

Durante los últimos días del mes de abril, desde diferentes entidades como ser Mujeres de la Matria Latinoamericana y desde el Observatorio de las violencias de género, “Ahora que si nos ven”, se difundieron las alarmantes cifras que dan cuenta que si bien desde el 19 de marzo, fecha en que se dispuso la cuarentena, disminuyeron algunos delitos, no fue el caso de los asesinatos a mujeres por el simple hecho de haber nacido tal. 

Malvina Gareca, referente de MuMaLa informó que desde el 1 de enero de 2020, en nuestra provincia hubo que lamentar 5 femicidios y 17 casos de intentos. Del total de estos casos, 1 asesinato y 9 intentos se dieron durante el periodo de aislamiento. 

Además, según distintos relevamientos difundidos a través de medios de comunicación nacionales y locales, dieron cuenta que la cantidad de denuncias a la línea 144, número telefónico de emergencia utilizado en Argentina para contener a las mujeres en situaciones de violencia, aumentaron en un 40% 

Ahora bien, según el informe difundido por el Observatorio Ahora que si nos ven, en lo que va de este año, Argentina registró un total de 97 femicidios, de los cuales, 32 se dieron durante la cuarentena, es decir, desde el 20 de marzo hasta el 26 de abril. 

Sobre estos últimos, el 45% de los asesinatos fueron cometidos por sus parejas, el 19% por ex parejas, el 16% por un familiar, el 7% por un conocido. Además, el 72% ocurrió en la vivienda de la víctima, el 10% en la vía pública, mientras que el 6% en la vivienda de un familiar, el 3% en la del agresor y el 9% restante en otros lugares. 

Si bien el mapa que dieron a conocer desde el Observatorio no se registró el caso de Salta, se indica que 13 sucedieron en Buenos Aires, 5 en Misiones, 4 en Tucumán, 3 en Santa Fé, 1 en Córdoba, 1 en Chaco, 1 en Río Negro, 1 en San Luis, 1 en Entre Ríos, 1 en Santiago del Estero y 1 en Santa Cruz. 

Es así que mientras la sociedad en general entiende que hoy por hoy el único antídoto para el Coronavirus es la permanencia en nuestros hogares, los canales de televisión nos aconsejan constantemente no salir, nos cuentan como el aislamiento social puede evitar una catástrofe como la que viven actualmente otros países que se vieron sobrepasados en su capacidad sanitaria y como las redes sociales muestran constantemente el hashtag Quédate en Casa, la otra realidad del país sigue latente, hoy más que nunca. Hoy que nos viene a enrostrar que el espacio físico que debiera brindar seguridad y contención ante una situación de fuerza mayor como lo es una pandemia que se lleva puestas miles de vida diariamente en todo el mundo; en muchos casos y por el contrario, es el lugar que nos demuestra la vulnerabilidad de la mujer y que nos recuerda que ni si quiera está a salvo en su propio hogar, y ni siquiera en familia. 

Ante esto es inevitable cuestionarnos y cuestionar al Estado y su rol en todo esto. ¿Es el Estado responsable? ¿Es suficiente la ayuda que pretende brindar a las víctimas? ¿Están bien establecidos los procedimientos a seguir ante los diferentes casos de violencia? ¿Las instituciones que tienen que velar por la misma están perfectamente capacitadas para responder ante un llamado? ¿Es la policía competente en este sentido? 

“El Estado debe tener mayor celeridad en el acceso a la justicia para los casos de violencia de género, afianzar los mecanismos de asistencia a la víctima y la coordinación con las organizaciones territoriales que venimos abordando esta problemática. 

En situaciones normales los últimos años,  más del 60% de los casos de femicidios se dan en el ámbito doméstico, con más razón ante esta situación de aislamiento social tenemos muchísimas mujeres expuestas a no poder escapar de su agresor”, reflexiona Malvina Gareca. 

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