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Revista Salvador

Palabras y silencios

Frente a la Legislatura, el gobernador Juan Manuel Urtubey dio un discurso cargado de cifras y estadísticas que, sin embargo, evitó el reconocimiento del número de pobres en la provincia y mayores definiciones políticas.

Por Gonzalo Teruel

En cumplimiento del mandato constitucional, el gobernador Juan Manuel Urtubey fue el primer día de abril a la Legislatura para informar del estado general de la provincia. Su mensaje, el último como titular del Poder Ejecutivo ante la Asamblea Legislativa, es importante porque constituye su primer balance de 12 años de gobierno.

A contramano de lo que esperaban dirigentes políticos y formadores de opinión, a pesar de haber transmitido vía satélite y por canales nacionales su mensaje, Urtubey no utilizó ese espacio institucional para ratificar y relanzar su precandidatura presidencial ni para ordenar las huestes del oficialismo provincial de cara a las próximas elecciones. No dijo una sola palabra sobre sus colaboradores y aspirantes a sucederlo en Finca Las Costas, el vicegobernador Miguel Isa, el jefe de Gabinete Fernando Yarade o los diputados Javier David y Pablo Kosiner y, más aún, omitió toda referencia a los principales dirigentes de la oposición como el intendente capitalino Gustavo Sáenz o el diputado Sergio Leavy. Se limitó a enumerar datos de su obra de gobierno y no mencionó, ni siquiera elípticamente a oficialistas u opositores. Sólo, en cambio, hizo expresa referencia a la administración nacional de Mauricio Macri (a quien espera suceder a partir del próximo 10 de diciembre) y enfatizó que “al gobierno le va mal y a la gente le va peor”.

Ante la Legislatura, Urtubey hizo expresa referencia a la administración nacional de Macri y enfatizó que “al gobierno le va mal y a la gente le va peor”. En cambio, evitó referirse a la disputa política y electoral en la provincia.

En su discurso, junto a un sinfín de cifras y porcentajes, el gobernador destacó la entrega de más de 3 millones de módulos educativos (manuales, libros de textos, carpetas y útiles escolares), la construcción de más de 200 escuelas y 7 hospitales, la ampliación y refacción de 250 centros de salud y la creación de 100 centros de primera infancia y de recuperación nutricional. Aseguró que se incrementó en más del 60% la inversión pública destinada a la niñez mientras que la dirigida a educación “es la más grande del gobierno” superando el 40% de los recursos estatales.

Además, señaló que las obras de infraestructura realizadas permitieron la incorporación de 100 mil salteños al servicio de energía eléctrica, de 60 mil al de gas natural, y de 50 mil al de agua corriente y de cloacas. “Hoy, el 91% de los salteños tiene cobertura de agua potable y el 82% tiene cobertura de desagües cloacales. Para poner en contexto, es útil saber que en Argentina el promedio de cobertura de agua potable es del 84% y del 54% el de cloacas, muy por debajo de la cobertura en nuestra provincia” describió. Y subrayó que durante su gestión la mortalidad infantil se redujo del 15‰ a menos del 9‰, que en todos y cada uno de los municipios se crearon escuelas secundarias y en cada uno de los departamentos un instituto terciario, y se construyeron más de 20 mil viviendas.

El gobernador subrayó que durante su gestión la mortalidad infantil bajó del 15‰ a menos del 9‰ y que se construyeron más de 20 mil viviendas, 200 escuelas y 7 hospitales.

En tono monocorde, sin exclamaciones ni arengas, el primer mandatario provincial se limitó al repaso de cifras y estadísticas. Algunas, sobre todo las vinculadas a la producción y al desarrollo sustentable, son discutibles. Especialistas de entidades privadas y organismos nacionales relativizan, por caso, los datos mencionados sobre la actividad ganadera o la generación de empleo en los sectores minero e industrial.

Sin autocrítica alguna, entre tantos números, Urtubey evitó mencionar el más sensible de los indicadores sociales: el porcentaje de personas pobres en la provincia. Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, correspondiente al segundo semestre de 2018, el 29,3% de los hogares y el 37,7% de las personas son pobres en Salta. Esos porcentajes son bien superiores a los de la región NOA y de la Argentina toda que se ubican en 26,3% de los hogares y en 34,5% de las personas y en 23,4% de los hogares y en 32% de las personas, respectivamente. “Es vital contar con una administración ordenada para poder enfrentar el desafío de gobernar una provincia que a pesar del esfuerzo de todos tiene un Producto Bruto per cápita que representa apenas el 37% del Producto Bruto per cápita nacional, lo que significa, hablando sin eufemismos, que somos 2 veces más pobres que el promedio de los argentinos” expresó, eso sí, el mandatario provincial.

Entre tanto número, Urtubey evitó mencionar el más sensible de los indicadores sociales: el 29,3% de los hogares y el 37,7% de las personas son pobres en Salta.

Un artículo publicado en el primer número de Salvador sobre “Los desafíos de la Salta del Siglo XXI” cerraba con un párrafo elocuente: “Con Juan Manuel Urtubey y Juan Carlos Romero a recomendable distancia y sea quien sea elegido gobernador, los salteños esperan y merecen un proyecto político que los retire de la pobreza y la exclusión. Una buena oportunidad para el nacimiento de ese proyecto es la elección próxima”. Hoy, con la pobreza en alza y con el gobernador transitando ya sus últimos meses al frente de la provincia, esas palabras recobran vigor e interpelan a toda la dirigencia salteña.

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