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Revista Salvador

La rebeldía que vino de Perico

Rápido de reflejos, y con los sondeos en la mano, Gerardo Morales agarró el teléfono una de las noches previas a las elecciones y marcó el número de un ex funcionario de su gobierno. Pretendía traerlo de nuevo a sus filas. Pero era tarde. Luciano Demarco intuía ya que podía convertirse en el primer representante de una nueva camada de políticos jóvenes que comienza a surgir en Jujuy. La conversación fue telefónica y cordial, pero escueta. Hubo un segundo intento, de parte del senador Mario Fiad, uno de los armadores políticos del espacio, pero tampoco pudo.

Por Diego Granda

“Cambia Jujuy” había apoyado en la ciudad de Perico, con toda la fuerza del aparato estatal, a la máxima defensora de Morales en la cámara de Diputados, la “anti tupaquera” Alejandra Martínez; pero no alcanzó. Las encuestas previas la mostraban perdedora. “Martínez cuarta”: Alejandra se ganó ese apodo entre sus correligionarios después de terminar en cuarto lugar en unas elecciones inéditas en la localidad más productiva de la provincia: luego de 20 años ininterrumpidos, alguien logró quitarle el poder al intendente Rolando Ficoseco.

Demarco, un día, decidió lanzarse solo. El 10 de diciembre asume como intendente de Perico. Tiene un discurso ambicioso, positivo, tiene ganas. “Mi gran desafío es generar un cambio cultural, hay costumbres malas que se deben al enquistamiento de un régimen de 20 años, que no hicieron otra cosa que generar clientelismo. Hay mucha gente que se me acerca a pedirme trabajo, pero nosotros hacemos otra política, pese a que muchos se enojen. Yo no puedo prometer empleos municipales que matemáticamente son imposibles de sostener”.

Según cuenta Homero en “La Odisea”, la amurallada ciudad de Troya era impenetrable, hasta que diez años después de una guerra interminable, el griego más valiente, Aquiles, comandó una operación que pudo traspasar las murallas ingresando con un caballo de madera, simulando ser una ofrenda, mientras adentro esperaban los guerreros griegos, que sorprendieron por la noche y libraron una batalla que puso fin a la dinastía del imperio.

No fueron diez años de lucha como la guerra sin fin entre los griegos y los troyanos. El paso de Luciano Demarco por la secretaría de Deportes duró menos de un año, en 2016, pero fueron meses intensos, que terminaron con una carta pública, en la que el joven dirigente planteó que no lo dejaban trabajar, se quejó de “las formas de hacer”, y denunció formas arbitrarias de ejercer el poder. “Siendo director me tenían esperando dos o tres horas para un reunión por temas coyunturales. Nuestras formas serán distintas, sé que no lo voy a poder cambiar en ocho años”.

 

¿Cómo? ¿Ocho años? El mandato dura sólo cuatro. ¿Ya te ves reelecto?

(Se ríe) No, pasa que quiero modificar la carta orgánica para que el máximo permitido sean dos gestiones. No más de ocho años. Y espero llegar a poder ser reelecto. Son muchas las cosas que hay por hacer.

Plinio Zabala antes de morir cumplió con el mandato familiar que decía que el último vivo de la familia debía legar todos los bienes, terrenos y producción de la Finca El Pongo, para beneficio del Hospital Dr. Arturo Zabala, hoy ¿esa plata llega al Hospital?

El legado está escrito en su testamento. Plinio quería que su riqueza fuera al hospital de Perico para ayudar a los periqueños. El conflicto es que, por una cuestión administrativa, el hospital de Perico depende de la gestión provincial. Es un tema polémico, que Plinio no debe haber tenido en cuenta al escribir el testamento. Pero deberían respetar éticamente el espíritu del mismo. Nosotros queremos discutirlo, porque el hospital es la institución más bastardeada por la sociedad periqueña por el pésimo servicio que presta. No tiene quirófano, ni guardias, porque al ser administrada por el Ministerio de Producción, se hace un uso indiscriminado de los recursos para necesidades de gestión política, lo cual es más grave. Se dan planes sociales con la plata que debería ir al hospital.

Hoy hay, por ejemplo, un proyecto para plantar cannabis medicinal, aprobado por la Legislatura como un trámite, sin haber sido socializado ni comunicado a la sociedad periqueña, en sintonía con una multinacional, en tierras de finca El Pongo, y yo veo con muy malos ojos el procedimiento. Es como yo me meta en tu casa, use todo lo que quiera, saque los electrodomésticos, haga un uso indebido y no me importe. Eso está pasando entre la finca El Pongo, el gobierno provincial, y Perico.

¿Y (Rolando) Ficosecco nunca lo planteó?

Pasa que el intendente Ficoseco, durante más de una década, se sintió cómodo dejando pasar los problemas, antes que resolverlos. Pasaron muchos años. No hubo reglas claras. Hoy hay una especie de anarquía. El tema de la feria mayorista y la feria minorista, son completamente informales. Cuando todos nos atenemos a la ley, la convivencia social es posible. La anarquía trae más injusticia. Para que vean, la falta de reglas claras lleva a que por el desdoblamiento de las elecciones, yo ahora tengo que esperar más de seis meses para asumir, y el intendente pidió licencia, nadie sabe dónde está, ni cuando vuelve. Hay una acefalía que es insostenible.

“Yo soy un emprendedor que está en política”, dice Luciano, que estudió periodismo, turismo, tuvo un gimnasio junto a su hermano, fue profesor en la universidad, fue concejal por la UCR de 2009 a 2015,  y desde hace cinco años tiene una agencia de turismo. “Paradójicamente me metí en política por Alejandra Martínez, que venía a mi gimnasio a entrenar, y nos fuimos conociendo, me hablaba de política y yo me copé”, cuenta. Hoy se hablan mucho menos.

¿Qué pasó en 2015?

Me llamó Gerardo (Morales) para que me postulara a Intendente, yo era afiliado a la UCR. Alejandra Martínez iba de candidata a Diputada. Terminé solo a 300 votos de Roly (Ficoseco). Me habían prometido ir con una sola candidata más, que era Flavia Castro, una dirigente del PRO. El frente iba a llevar solo a dos candidatos, pero esa promesa finalmente ellos no la cumplen, me ponen tres candidatos más a último momento, Jorge Lindon, Hugo Ponce, y Miguel Paquanis. Todos ellos le sumaban a Gerardo, pero me restaban a mí. Con el diario del lunes, y procesándolo después del resultado, intuyo que hubo algún acuerdo con el Roly (Ficoseco) para que siguiera en el poder. Fue duro.

¿Y entonces por qué aceptas la secretaría de Deportes?

Yo le planteo a Gerardo (Morales) la situación, y él me ofrece ser parte de su gabinete, me da tranquilidad. Le acepté la Secretaria, pero ni siquiera me dieron el lugar a conversar previamente sobre cuáles eran las condiciones y la modalidad del trabajo, Después, uno se da cuenta que si no te dieron el espacio ni siquiera para hablar en su momento, por algo es. Pero en ese momento yo no lo veía. Apenas ingresé a la gestión, me di cuenta que iba a ser un dolor de cabeza: estaba para poner la cara, pero no para resolver problemas. No manejaba recursos. No tenía autonomía en la toma de decisiones. Tenía graves problemas con la Ministra Ada Galfré, porque me subordinaba todo el tiempo.

¿Y no pensás que te puede pasar lo mismo ahora?

No, porque para ser Secretario de Deportes te elige una sola persona, que es el Gobernador. Ahora, para ser intendente, me eligió la mayoría de los periqueños. Tengo el respaldo de la gente. Eso cambia todo. No digo que no vaya a ser difícil la lucha, por la tónica y la identidad que le pusimos a este espacio. Sé que va a haber estrategias de adoctrinamiento, sé que se nos viene eso, puede venir con el tema del pago de sueldos, y otras cosas. Pero yo apelo al diálogo, el Gobernador debería respetar a los municipios, respetar el diálogo institucional. A él no le tiene que importar si soy negro, blanco, flaco o gordo, él tiene que entender que hay un intendente al cual le tiene que responder.

También sería bueno que existiera un régimen de coparticipación provincial, solo hay dos provincias en el país que no la tienen. Si el Gobernador no quiso o no pudo generarlo fue por decisión de él. Nunca hablé con él sobre este tema, no conozco sus razones. Pero ahora, como intendente, me interesaría plantearlo. 

¿Te sentís una especie de líder de los “desilusionados”, porque Cambia Jujuy es una gestión que no se distinguió por un recambio generacional?

Mi idea es provincializar VÍA, que es nuestro partido. Nosotros decidimos empezar desde abajo, con un partido municipal. Fuimos adosados al candidato a gobernador René Casas, por una cuestión de tener una lista sábana. Pero no era lo que queríamos. Queríamos mantenernos puros. Tuvimos propuestas de todos lados.

¿Pensás que estuvo bien lo que hicieron?

“Estuvo perfecto” -dice con una mueca de sonrisa en el rostro-. “No sabemos cómo nos hubiese ido de otra forma. Si íbamos solos, hubiera sido un problema no tener candidato a gobernador. A Casas lo cortaron, no porque sea mal tipo, sino porque no es muy conocido en Perico. Fue un lindo equilibrio. Ya somos gobierno”.

 

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