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Revista Salvador

Esos raros peinados nuevos

Las nuevas tendencias arrasan en muchos aspectos, en parte porque la gente está aburrida y viste que lo de la globalización es justamente eso, global y por lo tanto, imparable.

Por Lola 

Hay mucha gente aburrida y con tiempo entre los cuales encontramos a los Terraplanistas y Antivacunas, contenidos en esta categoría, aunque los segundos además están subclasificados en el apartado “boludos peligrosos”, título ganado con honores.

En un nivel más inofensivo y diríamos, recreativo, están los dueños de cervecerías artesanales que acechan cada galpón desocupado, cada local con cartel de “liquidación por cierre” para meter unas banquetas altas incomodísimas, montoncitos de maní para pelar, unas pizarras con tiza con frases motivacionales y las 8.000 variedades de cervezas de las que te aprendés tres y terminás pidiendo “una cerveza rubia suave”, o una “cerveza negra normal”. Igual todo bien con la cerveza. Artesanal o no, la cerveza siempre está bien.

El hombre que marca tendencia gusta mucho de sumarse a estas mediante una fluida participación en las redes sociales. Durante su exploración se preocupa por lograr un crecimiento sostenido y parejo de su barba, a la que cuida con productos exclusivos para barba, toma café de Starbucks y se vuelve parte de la cultura Hipster. Son como bohemios que se bañan todos los días pero no pintan cuadros, tienen Osde y viven con la madre a los 35 años. Me las imagino pidiéndoles que por lo menos se prendan un sahumerio de vez en cuando, como para disimular un poco.

Como ya dijimos, estas nuevas tendencias abarcan un amplio espectro que incluyen tanto a la ideología como a las relaciones interpersonales y el aspecto laboral, sino fijate en los machirulos devenidos en varones deconstruidos que se clavan un pañuelo verde y salen a “apoyar” la lucha feminista para ver si así pueden ganar minitas, no sin antes borrar tweets en los que acosan o insultan a mujeres tratandolas de “putas”, claro ellos van viendo cómo pinta.

Los tenemos fichados. Los que deciden trabajar, son adoradores del homeoffice y de la filosofía de ”ser felices en el trabajo” mientras vos te rompés el alma trabajando doce horas al día sin fijarte en malos tratos, en los partidos de fútbol que no jugás o en los viajes que no hacés.

Mirá lo feliz que serías si tu abuelo que bajó del barco con una mano atrás y otra adelante hubiera sido millennial. Estas almas libres de hacer lo que les pide el cuerpo, suelen ser libres también en las relaciones. No están demasiado comprometidos con nadie y si se arriesgan a estar en pareja, proponen una relación abierta. Oh el poliamor! Estos vínculos incluyen más de una relación amorosa y sexual con múltiples personas, según Wikipedia. Está para pensarlo eh.

Estos detractores de la monogamia afirman que de esta forma se evita que tu pareja te revise el teléfono, te pida la clave o te exija que le mandes la ubicación para ver si realmente estás donde decís que estás. Al final parece que la clave está en avisar para evitar el engaño. Estaremos frente al ocaso de aquella frase del “nadie muere mocho” o solo ante una excusa para no comprometerse? El mundo está cambiando, te prendés?

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