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Revista Salvador

El Gran jefe

Es Diputado Provincial por el Departamento Capital desde 1999 y Presidente de la Cámara de Diputados desde 27 de marzo de 2003 y uno de los principales referentes políticos de la provincia. Su figura despierta amor y odio en las mismas proporciones, pero todos afirman que es el último “Homo Politicus” con vida.

Por Eduardo Huaity González

Antes de llegar a la Presidencia de la Cámara de Diputados, fue presidente del Bloque Justicialista a finales de los 90. Años antes fue Secretario de Estado de Gobierno en la gestión del Gobernador Roberto Romero hasta noviembre de 1995 y luego Coordinador Regional de Relaciones Institucionales del Ministerio de la Producción hasta que en 1999 llega a la Legislatura. Desde entonces es una de las figuras ineludibles de la Cámara Baja provincial.  “Hago política 24 horas al día, siete días a la semana. La política forma parte de mi vida desde los 17 años, razón por la cual, yo no sacrifico nada. Me gusta lo que hago, a pesar de los sinsabores o momentos difíciles”

Pero ese ritmo de vida implica un fuerte sacrificio…

Si, sacrificó el tiempo con mis seres queridos, eso sí, no me cabe dudas. Lo sé y me gustaría cambiar por eso. Todo lo demás de la política me gusta mucho.

-¿Y la exposición pública?

No, eso no me gusta tanto. Me gustaría ser más anónimo. Yo veo otros compañeros peronistas u otros compañeros de otros partidos políticos que no los conocen, y pueden opinar lo que quieren y nadie dice nada o nadie opina de ellos; en cambio en el caso mío o de gente que está participando activamente en política y que tiene conocimiento y la gente los conoce, somos blancos de a veces muy feroces de la crítica, y bah… obviamente que eso molesta porque le llega a uno, en lo personal te da ganas de desquitarte, cosa que no podes hacer nunca. Y los familiares medio molestos, obviamente. Trato de que no se entere mi familia, pero me parece que es terrible.

¿Cómo se enfrenta eso?

Cuando tenés un montón de gente que te difama, que es  la peor de todas las corrupciones. El  que te difama,  te difama  a vos y a tu familia y en esos momentos tenés que tener la cabeza fría porque te dan ganas de todo. Hay que calmarse, mirar e investigar a quien te difama entonces cuando vos investigas, te empezás a enterar de un montón de cosas y tenés que saber esperar para poder decir la verdad. Que cuando la verdad es tardía, es como la justicia tardía, ya no tiene razón, o sea, hoy lo acusan a alguien y pasó el tiempo y demostramos que ese hombre no tiene nada que ver pero a muy poca gente le interesa el tema, por eso lo principal es tener fortaleza mental.

Dicen es bueno en tres cosas, convenciendo, armando y negociando, según usted, ¿en que se destaca?

En las tres cosas. Quizás ser buen negociador es importante, tenes que saber con quién estás hablando. La Cámara de Diputados de la Provincia de Salta está constituida por 40 diputados del interior de la provincia, de los cuales son muchos de los Valles Calchaquíes, que son total y absolutamente diferentes, no tienen nada que ver con los diputados de la Capital. Los que se lucen, los que florecen, los que salen a la  luz pública son los diputados de la Capital, pero hay diputados del interior extraordinarios. Son los que realizan gestiones para su gente, porque el diputado que viene a Salta trae una colección de pedidos de la gente.

Bien, pero la Cámara también es un juego de egos…

Si y por eso calmar los egos es clave, porque todos llegan en la cámara de diputados creyendo que pueden ser llegar a ser presidentes, que pueden ser los mejores diputados y que además merecen más de lo que tienen. “Que hago yo acá, si yo soy mejor que todos”, es lo que piensan. No está mal eso, pero en la realidad hay que calmarlos, orientarlos, dirigirlos a un lugar para que él pueda explotar y no estrellarse, y por ese trabajo hoy  tenemos una buena Cámara de Diputados.

Muchos aseguran que con el paso del tiempo la calidad de los legisladores empeora…

Llegue a la Cámara de Diputados en el 2003 y la verdad es que todos los años que vienen son mejores que el que se va. No es cierto de que ya no hay legisladores dignos de escuchar, lo que pasa es que hoy hay diputados muy buenos y en una circunstancia, en unas condiciones total y absolutamente distinta a hace 10 o 20 años.

¿Me explica eso?

Hay que considerar que las redes sociales te exponen y por eso hay un montón de temas que hicieron públicos, que antes no se ventilaban. Eso causó, además, que se pierdan un montón de privilegios constitucionales que tenían los diputados producto de las circunstancias de la época.

¿Le parece malo eso?

No, no  me parece mal, pero si hay que tratar de buscar un equilibrio.

¿Cuál es el secreto de seguir en la presidencia de la Cámara después de tantos años?

Ninguno, sólo les garantizo a los legisladores mucha participación, mucha democracia. Garantizo, además, igualdad de condiciones, igualdad de trato y el que es bueno legislando va a sobresalir rápidamente.

Dicen que tiene fuerte influencia en muchos ámbitos de poder…

Hablo con todos y pero no tengo injerencias fuera de la Cámara, es decir en otros  poderes, cuento con el apoyo de los legisladores, únicamente.

Pero si hubo intentos de otros poderes de inmiscuirse en la Cámara…

Las veces que quisieron sacarme de la presidencia, fueron intentos de intereses externos a la Cámara. Llegaba alguno con ínfulas y decía que contaba con el apoyo de tal o cual, pero adentro los diputados me seguían apoyando. Y por suerte sigue siendo de esta forma, porque sino, si triunfara esas maniobras, veríamos como los otros poderes institucionales avanzan sobre la Legislatura

Volvamos a la calidad de los diputados. Se nota mucho que algunos no saben donde están sentados… 

Muchos quieren ser diputados y una vez que llegaron, no saben para qué, pero quieren ser y en la cámara de diputados pueden estar tres días y después se vuelven gordos comiendo sándwich y no hacen nada más. Esas cosas pasan y son terribles. Te tiene que gustar el parlamentar, te tiene que gustar conversar, te tenes que sentar y acordar fundamentalmente. Tenes que ver que puntito le sacas, que puntito no sacas, si, bueno, yo cedo esto, vos no cedes en un proyecto. Tenes que sufrir las presiones de los otros poderes, como el Ejecutivo o el Judicial y todo eso te tiene que gustar y bancártelo, sino no seas diputado.

¿Porque cuando mete la pata el Senado, mete la pata el poder judicial, van a Diputados a protestar?

Por la exposición, porque siempre estamos y principalmente porque la gente nos ve como un verdadero canal de solución de sus problemas. O te aportamos una solución, o por lo menos te escuchamos. La Cámara de Diputados y se ha convertido y esto yo lo reivindico como uno de mis logros desde el 2013  en la caja de resonancia política de la provincia. No hay nada de la política de Salta, ni de la paz social que hay en Salta que no haya pasado por la Cámara de Diputados.

También puso de moda el capítulo de las manifestaciones al inicio de las sesiones ordinarias…

Si y a  todos los periodistas les gusta manifestaciones, porque cada uno dice lo que quiere y a veces dice más de lo que quiere. Esto comenzó en el 1999-2000. Me acuerdo que Teodoro Becker era el presidente del Bloque Renovador y a mí me pareció razonable que haya un espacio donde en diputados puedan opinar, y entramos a buscar en el reglamento y efectivamente el reglamento establece las “Manifestaciones” y se trata de manifestaciones nuevas, novedosas que no hayan o que no puedan ser tratadas en el recinto. Entonces empecé a usarla y a los diputados les gustó, pero valor de propuesta legislativa no tiene. No podes hacer una propuesta en el tema de manifestaciones. Vos podes hacer una manifestación, sólo eso.  Lo que vos quieras, pero no es para hacer votar.

Pero se transformó en uno de los capítulos más esperados de las sesiones….

Si, sin lugar a dudas porque normalmente es uno de los capítulos más jugosos para todo el mundo, y por los periodistas también se transformó en la noticia del día de una sesión. Mire la importancia que tiene: los radicales antes de presentar el juicio político contra el presidente de la Corte de Justicia de Salta, dos semanas antes lo habían anunciado en manifestaciones. Lo mismo que denuncias o intervenciones municipales como a Coronel Moldes o Colonia Santa Rosa, habían sido anticipadas semanas antes en las Manifestaciones, después llego el trabajo legislativo de transformar esa manifestación en un proyecto de ley.

¿Cuál fue tu momento más difícil en la Cámara de Diputados como presidente?

El más difícil para mí fue este: cuando yo era presidente de la Cámara, Juan Carlos Romero gobernador y Walter Wayar vice y ya con aspiraciones a ser gobernador de la provincia. Wayar pensó, junto a su equipo de gente entre los cuales se encontraba un hoy diputado nacional, que podían de alguna manera poner el presidente de la Cámara que ellos querían, porque les convenía a sus intereses, cuando en realidad todos éramos peronistas, éramos la mayoría en Diputados y buscábamos seguir unidos. Wayar y su gente consiguieron una serie de aliados, que hoy increíblemente están en la Cámara y otros en el Senado, para sacarme del cargo. En medio de la puja veo que tenían menos diputados apoyándome que ellos y ese fue el momento más difícil en la Cámara, pero ese momento crítico duro muy poco. La situación la zanjó Romero que con  una calidad política extraordinaria se plantó ante Wayar y sus aliados y les dijo “aquí tiene que ser así”, porque tampoco a Romero le convenía una movida como la que se estaba llevando a cabo. Fue el más duro que me tocó vivir y fue además el punto de inflexión en mi carrera.

¿Por qué un punto de inflexión?

Juan Manuel Urtubey estaba con nosotros en esa época, estábamos juntos en el proyecto, o sea me defendió. Ese fue el punto de inflexión para mí y esa decisión le permitió llegar a Urtubey a la gobernación. Wayar no pudo contener, ni pudo tener a toda la legislatura que le faltaba, tenía la intendencia y el senado y le faltaba  los diputados, y bueno, no los pudo tener. Fueron momentos muy tristes, de gran tensión, pero después una explosión de alegría cuando ganamos, porque cuando ganamos vinieron todos y todos me votaron a mí increíblemente al final de esta sesión. Fue por unanimidad.

¿Y los peores?

También hubo momentos muy feos, que me molestaron mucho, las eternas habladurías de un montón de gente  a través de las redes de lo que sea que te hace mal y  afectan a tu familia. Atacaron muy mal a mi hijo, pero de eso yo no me olvido y se quienes lo hicieron y lo impulsaron. Fue algo muy bajo. No me olvido.

La mayor alegría…

Bueno, esa que te conté cuando terminé ganando, me parece que otra alegría fue cuando nosotros no estamos junto a Urtubey y salimos en la elecciones con Romero. Yo lo fui a ver a Romero con mucha lealtad me dijo: “no, hay que ayudarlo” y nos sentamos con Urtubey a arreglar, pero arreglamos institucionalmente. Arregló la Cámara de Diputados con los diputados que tenemos nosotros, más el Senado, más los intendentes y le permitió tener una época de casi 10 u 11 años de paz social, o sea que hasta ahora esta también fue una alegría.

¿La política es una pasión como la que siente por el básquet?

Si, sin dudas.

¿Dónde jugaba?

Jugaba en la Primera de la Candelaria y estuve en el seleccionado salteño, me recibí de abogado y seguí jugando. Me recibí a los 26 – 25 años. Creo que jugué más de 300 partidos y la verdad es que pasaron desde que yo empecé hasta que terminé de jugar, un montón de generaciones y después pasé a ser presidente de la federación de básquet.

Usted fue uno de los impulsores de la construcción del Delmi…

Sí. Lo convencí a Roberto Romero que hagamos el Campeonato Argentino de Basquetbol en Salta. El último que se hacía, porque después ya empezó la liga. A Romero le vendí el producto y le dije que había que hacer una cancha, entonces formamos una sociedad del estado que se llamaba COPEC, de la cual yo era el vicepresidente y de allí nació el DELMI. En 145 días lo hicimos con una empresa cordobesa que trajo todas las columnas, era una novedad para Salta.

Hay una anécdota poco conocida con respecto a la placa original que recordaba su construcción…

Habíamos puesto una placa que decía quienes lo habían hecho y cuanto tiempo, luego vino el gobierno de siguiente y la sacó. Al DELMI lo inauguramos el día que comenzó del Campeonato Argentino de Basquetbol. Después sirvió para hacer el Latinoamericano de folclore y siguió. Y hoy es el único estadio de Salta en condiciones, con los arreglos que le hicieron, el piso, todo en condiciones.

Como jugador llegó lejos…

Sí, me gustaba. Tenía mucha fuerza, que es lo que tengo ahora, era toda fuerza. Seguramente no era tan habilidoso, ni un gran encestador, pero tenía mucha fuerza.

¿Dónde estudió?

Me fui a estudiar a Tucumán después de hacer el servicio militar, a los 21 años y me recibí en cuatro años de abogado. Me encantaba, me parecía fácil y  ahí conocí a mi mujer, que estudiaba bioquímica.

Todo un esfuerzo…

Me pude recibir en la Universidad Nacional de Tucumán, porque había residencia universitaria y comedor universitario. Yo vendía gaseosas en el comedor a los estudiantes y de esa manera podía comer. Por mi condición de becado yo no pagaba el comedor, porque prestaba el servicio de vender. Años después empecé en la política. Soñaba con ser diputado y llegué y me excedí un poco, creo.

Una última pregunta, ¿Cuándo se retira?

No sé, no me lo pregunte. Sólo sé que hay Godoy para rato

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