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Revista Salvador

“El aborto siempre es una tragedia”

Cristina Fiore es considerada como una de las mujeres más influyentes en el escenario político salteño. Desde 2013 se desempeña como senadora nacional y hoy es uno de las más importantes dirigentes que el oficialismo provincial puede mostrar. Sus posturas a favor del federalismo real y sobre todo contra el aborto, ocuparon páginas enteras en los medios locales y nacionales.

Por Eduardo Huaity González

Con sólo 21 años fue electa diputada provincial, lo que la llevó a ser la legisladora más joven en toda la historia de Salta. Estuvo en el Cámara Baja provincial hasta 1999, de allí pasó Concejo Deliberante. En 2011 estuvo en el Congreso Nacional y desde 2013 es senadora nacional por Salta, en donde es catalogada como una de las más que participan y cuenta con el mejor de los conceptos de sus pares.

A pesar de años en política y de tener una carrera muy publica, esta abogada no está exenta de polémicas, en especial por su postura antiabortista. “Juana de Arco, más que fanática diría apasionada”, comienza diciendo para explicar ¿por qué? Eligio este personaje histórico. “Ella fundamentalmente era una persona enamorada de su país que soñaba con servirlo de la mejor manera y lo más interesante es que cuando inició nadie le creía.  Porque una mujer que quería liberar a Francia del yugo ingles en un mundo de hombres en la Edad media, era como luchar contra los molinos de viento y me parece que ese fanatismo, esa pasión enseña que cuando uno realmente se enamora de un objetivo y lucha por conseguirlo, lo logra. Entonces me parece que es un ejemplo desde ese punto de vista”.

Ahora, sos una persona que siempre estuviste luchando en un mundo de hombres. Desde que fuiste la diputada más joven en adelante, y sin embargo nadie te vio como fanática…

Lo que pasa es que honestamente lo que a mí me fascina es la política y tuve la suerte de que alguien confiara en mí, que fue el doctor Fernando Saravia Toledo, quien me abrió las puertas del Partido Renovador de Salta y de ahí empecé a caminar y gracias a Dios veo que muchas cosas están cambiando. La política era un ámbito estrictamente masculino y el rol de la mujer era estrictamente de acompañamiento, y si bien es cierto, la mujer siempre nos cuenta el doble, también es cierto que hoy en día, el rol que tiene la mujer es distinto. Me parece que los pasos que se fueron dando realmente fueron muy importantes. Si le preguntas a un niño de 10 o 12 años, no le va a llamar la atención que existan mujeres políticas, ingenieras o abogadas, es como común. Me parece que estamos avanzando muchísimo a una sociedad de iguales y me parece que el gran paso va a estar dando cuando cada cual acceda en función de sus capacidades, sin importar el sexo.

Pero aparte porque dabas la imagen de que era muy frágil, entonces era como que estabas en un mundo de leones vos sola y, sin embargo, en tu fragilidad, de toda esa camada, la única que surgió fuiste vos…

Lo que pasa es que yo creo que en la mujer siempre se ve el tema de la fragilidad porque se confunde fuerza con fortaleza. La fuerza es muy masculina y tiene que ver con la fuerza física, pero me parece que la fortaleza de la mujer a veces es imbatible y uno lo puede ver por ejemplo en la fuerza de una madre que de repente se queda sola y sale adelante. Está demostrado y vos fíjate, con el plan Jefas y Jefes nada más; empezó siendo Jefas porque está demostrado que la mujer lo que gana lo destina a la salud y a la educación de los hijos, mientras que el hombre y por supuesto que no hay que generalizar, pero en muchas circunstancias y frente a situaciones adversas, se refugia en el alcohol o busca otra cosa, la actitud de la mujer es distinta.

Una de las cosas que mucha gente rescata, es que hiciste toda tu carrera política apoyándote en política, en gestión, y no en ese feminismo militante. Siempre reivindicando el papel de mujer, pero como política…

Yo creo mucho que cada cual tiene que empezar a llegar en función de sus capacidades y me parece que si uno reivindica espacios solamente por ser una mujer o por ser joven o por lo que fuera, deslegitima un poco el lugar. Es más, cuando se dio la discusión del cupo femenino, me preguntaba por qué, pero después entendí que, sin esa ley, a las mujeres les hubiera sido muy difícil porque el derecho, el ordenamiento jurídico, a veces pone trabas, pero otras veces va abriendo camino. Me parece que la ley de cupo fue abriendo camino y en ese sentido fue sumamente importante, pero llegará un día en que no sea necesario, ni para uno, ni para otro y los espacios se ganen por las capacidades. Todavía nos falta mucho, pero me parece que los lugares deben reivindicarse en función del estudio, del trabajo, del esfuerzo y no en función del género, del color de piel o de lo que fuera. No creo en esas diferencias.

Y no creer en esas diferencias en esta época de pelea de género es complicado…

Sí, es tal cual. Ojo, yo creo que muchas de las reivindicaciones que se hacen desde los sectores feministas son ciertas, es decir, es doloroso a veces que por ahí uno quiere hablar y como es la postura de una mujer, es como que queda un poquito relegado y una tiene que decir “estoy aquí y opino tal cosa”, mientras que a un hombre no le pasa eso. Por eso creo que muchas de las reivindicaciones son ciertas, pero en lo personal no creo en los fanatismos, me parece que hay otras maneras de lucha. Yo elijo pelearlas desde otro lugar y, en otros términos.

Otra discusión que surgió ahora es entre abortistas y proabortistas y me parece que por esa discusión no encontramos solución…

Coincido plenamente. Por un lado, creo que hay cosas en que no nos vamos a poner nunca de acuerdo, me parece que, si uno opina que la vida comienza a partir de la concepción, jamás vamos a estar de acuerdo con el aborto sea en la semana 12, o en la semana 4. Sin embargo, yo siempre busco puntos en común y creo que la lucha está en pelear en contra de las causas del aborto. Me parece que el aborto siempre es una tragedia y aun para la mujer que piensa o decide realizarse un aborto, no debe ser una decisión fácil, ni cómoda, ni linda. Es realmente una tragedia. Entonces lo que tenemos que ir es a pelear en esas causas. Doy un ejemplo: nuestro país a pesar de la riqueza que tiene, duele que más de un 30% esté bajo la línea de la pobreza. El hacinamiento se da cuando más de 3 o 4 personas tienen que dormir en el mismo dormitorio, entonces de repente, una señorita de 15 años que queda embarazada de su primo o de su tío, que el Estado le diga “no te preocupes que te doy Misoprostol y solucionamos el problema”, es una locura. La solución en ese caso no está en el aborto, la solución está en atacar las causas de esa vida. Es decir, del tema de la pobreza, del tema del hacinamiento.

El tema es mucho más complejo que simplemente condenar o pedir por el aborto…

Sin dudas. Para que el Estado realice esto, evidentemente es muchísimo más complejo. El tema de repartir esta pastilla, o decir que el aborto es como una solución o un atajo a estos problemas de fondo. Creo que el punto en común que podemos tener las verdes, por decirlo de alguna manera y los celestes, es pelear en serio respecto de las causas del aborto y en este sentido está la pobreza, el hacinamiento, la educación. Cuando uno habla de educación sexual por ahí empieza la discusión de cuál va a ser el contenido y eso es mucho más complejo y me parece que hay una gama de grises que en el aborto no; no hay puntos intermedios porque la vida no tiene puntos intermedios, o la defiendo o no. Pero me parece muy importante en dar las herramientas a los jóvenes para que puedan decidir.

Muchas mujeres sostienen que, en el tema del aborto, es un derecho intrínseco de la mujer porque es su cuerpo y creo que están enfocando su lucha en eso…

Me parece que si estamos hablando de que a partir de la concepción hay una persona, el cuerpo puede ser de la mujer, pero está decidiendo sobre una persona que ella circunstancialmente lleva adentro. Pero no es parte de su cuerpo, es otra persona.

Yo estoy convencida de verdad que la vida comienza a partir de la concepción y que ese ser es una persona, no una parte del cuerpo. Además, con el criterio de que “con mi cuerpo hago lo que quiero”, después salgamos a vender órganos también ¿Cuánto vale mi brazo? Voy a poder vender mi riñón, por ejemplo, total es mi cuerpo y dispongo lo que quiero. Me parece que ese no es ni el camino ni la solución y estoy convencida que la persona por nacer es eso, una persona.

Las manifestaciones violentas por parte de las feministas, ¿No terminaron arruinando las causas? ¿O entorpeciéndolas?

Me parece que tuvieron una postura súper extrema que excluía cualquier posibilidad de dialogo o de consenso. Como te decía, el consenso en relación al aborto yo lo veo complejo, pero sí creo que podemos trabajar en las causas. Ahora, las posturas extremas me parece que no ayudan en ningún sentido, ni de un lado ni del otro. A mí me duele mucho como argentina porque me parece que está en nuestra génesis; vivimos en los extremos y no tenemos la capacidad de escuchar al otro.

En la democracia hemos avanzado muchísimo, me parece que en eso se dieron pasos importantes, pero la democracia no es solamente expresar lo que yo pienso o siento o elegir libremente a quien yo quiero, si no también es el ejercicio en la tolerancia. La tolerancia es escuchar lo que yo no tengo ganas de escuchar, e incluso es tratar de entender a alguien que no comparto con su postura. De ese ejercicio nos falta muchísimo, porque enseguida está la descalificación, es un no te escucho directamente. Eso me parece que nos falta quizá porque sea una democracia joven, pero tenemos que madurar mucho en el tema de la tolerancia y coincido que no fácil, pero creo que si es  la asignatura pendiente que tenemos los argentinos.

Estaba leyendo una columna de análisis que decía que el 19, era no solamente un cambio de gobierno si no que es un cambio de época…

Dos cosas. Creo Que la política cambio muchísimo, en el sentido que la política que yo hacía cuando comenzamos, es muy distinta a la de hoy. Antes estaban los partidos políticos que tenían muchísima fortaleza, y estaba claramente quien era peronista y quien era radial, y se enfrentaban de una manera clara. Estaba de una manera muy definía quien era uno, quien era otro y cuáles eran los postulados de uno, de otro y ese enfrentamiento. Esa política hoy ya no existe. El rol de los partidos políticos es diferente.

En este sentido, me parece que el cambio, en el caso de nuestra provincia, se dio en el 2007 con Juan Manuel Urtubey y algunos no lo vimos en ese momento, quizás lo vimos después. El cambio estuvo dado en función de empezar a luchar por objetivos comunes, más que de partidos, y eso hizo que tanto el oficialismo como la oposición se juntaran e hicieran alianzas. Si te fijas hoy, o préstamos atención, te vas a dar cuenta que no hay un partido que se enfrente con otro, son alianzas tanto a nivel provincial como a nivel nacional.

No creo que sea una evolución la disolución del pensamiento político en diversas alianzas…

Esto tiene cosas positivas y negativas. Lo positivo, y a mí me pasó porque yo era una renovadora muy fanática, uno empieza a ver con una mirada muchísimo más amplia. Cuando yo era chica y empecé en la política, creía que todos los renovadores eran buenísimos, y que todos los peronistas o que no eran renovadores eran muy malos. Y la vida te va enseñando que no hay blancos y negros, que estamos todos llenos de grises y que dentro de un propio partido hay gente que es buena y que es mala y en los otros partidos pasa exactamente lo mismo. Y que es bueno que los políticos sepan dejar de lado las camisetas partidarias para unirse en función de objetivos comunes. Eso a mí me parece que implica una madurez importante.

La desventaja es que se diluye la pertenencia a los partidos políticos. Hoy vos ya no sabes quién es de que partido, a qué partido pertenece, y la fuerza de los partidos políticos también cae. Algunos sostienen que esa debilidad de los partidos políticos está dada por los celulares, la tecnología, la información, porque la gente de repente ya no necesita del político que exprese sus posturas, sino que lo hace a través de las redes sociales. Hasta movilizaciones importantísimas en todo el mundo fueron por redes sociales. Entonces hay un cambio, indudablemente, hay un cambio de paradigma.

Eso también te diluye mucho la oposición. Pierdes el equilibrio republicano; si todos somos la misma cosa, ¿quién se opone?

Ahí es a donde yo creo que entra esto de alianzas en el oficialismo y alianzas en la oposición y voy un poco con la pregunta que vos me hacías con relación a Salta, donde creo que es muchísimo más claro el cambio de época. Me parece que el 2019 si marca, sobre todo en Salta, un cambio porque quien lideró este proceso y por mucho tiempo, es el gobernador urtubey al menos dentro del espacio al que yo pertenezco. No va a seguir en la provincia, tiene una proyección nacional importante, entonces se abre hacía adentro el decir ¿Y quién sigue en esto? Y eso evidentemente demanda un grado de madurez y de trabajo en conjunto, porque se dan dos cosas; surgen aquellos que dicen “yo quiero ser” que me parece muy legítimo y después el otro, el desafío, porque muchas veces espera el ser ungido por el dedo, “yo quiero ser y que me elijan” y creo que debe ser un trabajo y una estructuración de un conjunto de dirigentes que se sientan capaces, así como en el 2007 se pusieron de acuerdo con un montón de objetivos, a ver si podemos ponernos de acuerdo en un montón de objetivos que queremos proponerle para Salta.

También está presente en viejas discusiones que el problema que tenemos nosotros los argentinos es que hacemos política con metodología del Siglo XX, con ideología nacida en el XIX y no nos dimos cuenta que estamos en el XXI, ¿consideras que este desfasaje lo seguimos tendiendo todavía, a pesar de que ya pasaron casi 20 años del inicio del siglo?

Yo creo que estamos enfrentando nuevos paradigmas que es un poco lo que estamos charlando y es como cuando te sirven un menú y vos no sabes con que se come y ténes un montón de cubiertos. Y ese es el desafío que tenemos porque son tiempos nuevos, la sociedad es distinta, demanda de los políticos también cosas distintas, ya no se vota tanto a los partidos, sino fundamentalmente a las personas y lo que se busca de la personas me parece que ya no es un ser iluminado que nunca se equivoca, que sabe que es lo que quiere y hacia dónde va, si no que se busca alguien más cercano, más parecido a casa uno; una persona de carne y hueso.

Desde la política, el desafío es con esta sociedad diferente a la cual nosotros pertenecemos porque en definitiva somos ciudadanos como cualquier otro, como le presentamos esa propuesta y eso la verdad que es un desafío grande porque crecimos bajo otro paradigma, bajo otras reglas, donde gracias a dios, a las pintadas la sociedad las ve pésimo. Ya es otra cosa. Es una sociedad nueva en la que nosotros también decimos “bueno, ¿esto como lo enfrentamos?”

¿Cuándo vamos a dejar de ser un país unitario? Algún día tenemos que tener un país federal…

Coincido plenamente, cuando uno analiza los presupuestos, cuando uno analiza las decisiones y demás se advierte eso. Es más, doy un ejemplo, cuando se estudian los planes económicos, se aplica el mismo plan económico a todo el país, cuando las realidades del país son totalmente diferentes. Pasa con las partidarias. Así que me parece que ese es un desafío enorme, de ahí que me parece interesante la proyección nacional que tiene el gobernador Urtubey porque el norte realmente fue muy relegado durante muchísimo tiempo y tener una persona que es del Norte y que conoce esas realidades, me parece que puede torcer un poquito la característica unitaria que nos define.

A excepción de Macri, y Raúl Alfonsin, todos los presidentes fueron del interior del país, y apenas llegaron a la presidencia se hicieron unitarios…

Sí, pero vos fíjate por ejemplo, La Rioja se benefició muchísimo cuando llego Menem, con esto no pretendo que sea Salta, pretendo que sea la región y creo que la historia alguna vez nos tiene que enseñar a los argentinos, porque me parece que somos uno de los pocos países que nos caemos 20 veces en la misma piedra. Y que otro de los desafíos que nosotros tenemos que enfrentar es la diferencia que existe entre lo que dicen las normas y lo que dice la realidad. Vos ves la Constitución, hablo de las instituciones, del federalismo y de un montón de cosas y la realidad de Argentina es totalmente diferente. Entonces tenemos que empezar a trabajar en unir lo que dicen las normas y las expectativas que tenemos como sociedad con la manera en como actuamos como sociedad.

Cuando decís “actuar como sociedad”, está bien, pero los políticos no saben leer lo que está pasando con la sociedad, un ejemplo fue el rechazo mayoritario al matrimonio igualitario, pero los legisladores votaron a favor…

Si pero por ejemplo la postura de los legisladores salteños fue votar en contra, con lo cual me parece que hubo una correlación con lo que la sociedad decía.

La gran mayoría dijo que no, y sin embargo se aprobó igual. Esa forma de vanguardismo, de iluminismo, ¿no nos está haciendo más daño que beneficios? ¿No termina perjudicando como sociedad o produce enfrentamientos como ahora?

Yo creo que produce un enfrentamiento del cual fuimos aprendiendo, porque fíjate en el caso del aborto, sobre todo el interior, tenes una postura claramente de rechazo al proyecto de ley del aborto y el senado se hizo eco de eso y lo terminó rechazando. Con lo cual, se muestra muy bien que es lo que representa cada una de las cámaras. La cámara de diputados son más de 50 los diputados de la provincia de buenos Aires y la realidad de lo que se vive en Buenos Aires es muy distinto de las provincias, entonces a veces las discusiones en la Cámara de Diputados por ahí refleja más el centralismo porque son los que tienen mayor representación.

En el caso del Senado, donde la representación es igualitaria de las provincias, la discusión que se da es muy diferente y por eso creo que hubo un cambio entre lo que es la Cámara de Diputados a lo que es la Cámara de Senadores en función de lo que representa cada uno y los legisladores y los senadores de las distintas provincias supieron interpretar lo que sus sociedades les demandaban.

Consideras que hay una crisis de representatividad entre legisladores, gobernadores, en el sentido que no estamos eligiendo lo que tenemos que elegir? Las cámaras no están de acuerdo con lo que la sociedad dice, es decir que en algún momento hay un desfasaje de representatividad. Incluso en Salta se puede ver en la Cámara de diputados, el partido Justicialista obtuvo el 43% de los votos, pero maneja el 80% de la Cámara…

Creo que existe una crisis de representatividad y lo que ocurre que representar tampoco es una cuestión sencilla. Por ejemplo, con algunas votaciones  que cada uno de nosotros da en la Cámara, va a haber gente que nos eligió y va a estar de acuerdo, y quizás otras no. Es decir que en las Cámaras, tanto de Diputados como de Senadores, se debaten tantos temas que me parece que es imposible que todo el mundo este absolutamente conforme, son tantos temas con tantas aristas que puede haber una disconformidad con lo que se ha elegido. A mí me parece que cuando se da el proceso electoral, existe la libertad de elegir con quien uno de la mejor manera se identifica, ahora en el accionar en donde muchas veces la gente se ve defraudada y se está viendo claramente con el Gobierno nacional. Muchos votaron a Macri con una expectativa vinculadas a las mejoras sobre todo en el ámbito de las industrias, de las Pyme, de la institucionalidad y hay mucha gente que se siente decepcionada porque el resultado concreto que está dando en política, desde mi punto de vista, muy equivocada, defraudó a mucha gente. A dios gracias la democracia siempre permite que cuando uno elige u considera que fue defraudado, tiene la posibilidad de volver a elegir y de allí la importancia que los mandatos duren un determinado tiempo.

¿Existe la posibilidad que seas la primera gobernadora en Salta?

A mí me encantaría porque hay una cuestión. Yo ocupe cargos legislativos y la tarea del legislador es bien compleja, porque a veces se tiene un cargo que se cree importante y no digo que no lo sea, pero a la hora de transformar las realidad es sumamente difícil porque sancionar un proyecto de ley es complicadísimo; primero uno plantea la idea, tiene que convencer a sus pares, logra convencerlos y después hay que convencerlo y hablar con la otra cámara, una vez que sale el ejecutivo lo tiene que promulgar, o sea, es constantemente estar luchando para convencer a otro que las ideas propias son buenas, en cambio los cargos ejecutivos es como mucho más rápido, es acción y eso me encantaría.

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