fbpx
Revista Salvador

Se enfría la economía, se calienta la política

En simultáneo con la coincidencia de especialistas de distintos ámbitos sobre una cierta recuperación económica, las principales figuras políticas radicalizan sus discursos y profundizan sus diferencias.

Por Gonzalo Teruel

La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, aseguró que en las oficinas del gobierno nacional esperan para el año que viene “una economía recuperándose”. En efecto, el Presupuesto 2021 elaborado por el ministro Martín Guzmán y que ya se discute en el Congreso proyecta una inflación inferior al 30% y un crecimiento superior al 5% luego de una caída del 12% durante el 2020, producto en gran medida de la pandemia por Coronavirus.

Con lógicos matices, en esa muy moderada recuperación de la economía coinciden funcionarios del gobierno, parlamentarios del oficialismo y de la oposición, empresarios y analistas de distintos ámbitos.

Pero mientras la economía se enfría, la política se calienta. Lejos de los acuerdos de gobernabilidad expresados al comienzo de la pandemia entre el oficialismo y la oposición, en las últimas largas semanas las diferencias políticas se intensificaron.

El gobierno impulsó, entre otros, los proyectos de reforma judicial y del impuesto extraordinario a las grandes fortunas y la oposición endureció su mensaje y desafió las medidas de aislamiento (convocando o participando) de ruidosas manifestaciones callejeras. Y, en uno y otro caso, el discurso se radicalizó.

La inicial moderación y postura dialoguista del presidente de la Nación, Alberto Fernández, y del alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, cedió lugar a la retórica rupturista propia de los ex presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.

En el peor momento de la pandemia, cuando Argentina superó los 500 mil infectados y se convirtió en el quinto país del mundo con más casos positivos de Covid-19, el debate político se cargó de violencia: el presidente atacó a su antecesor que respondió con igual virulencia verbal. “Mauricio Macri hizo más daño que el Coronavirus” acusó Fernández. “Las autoridades vienen desplegando una serie de medidas que consisten en el ataque sistemático y permanente a nuestra Constitución” contraatacó Macri.

“No queremos multiplicar la estafa que vivimos los últimos 4 años” denostó el presidente. “Retrocede el federalismo en la Argentina, el oficialismo condiciona a los gobernadores y los extorsiona con el envío de los fondos” denunció el ex presidente.

Y a continuación, referentes de los frentes políticos de uno y otro dignatario se sumaron a esta pelea dialéctica y profundizaron el enfrentamiento y las diferencias. “La palabra del presidente no vale nada” dijo la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sobre Fernández. “Tiene un discurso vacío, con conceptos que no van a ningún lado” replicó el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, sobre Macri.

Esa pirotecnia verbal sumada a la decisión del primer mandatario de quitar a la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por la oposición, cerca de $40 mil millones de fondos coparticipables para entregarlos a la Provincia de Buenos Aires, gobernada por el oficialismo, elevó la tensión política.

El sano e insustituible debate político quedó de lado y fue reemplazado, una vez más, por la expresión altisonante de consignas inapelables. Así las cosas, la búsqueda de mínimos acuerdos parece terminada y el proceso político, para la renovación parlamentaria del año próximo, iniciado en las peores condiciones posibles.

Es todavía un interrogante de qué manera repercutirá este endurecimiento de posiciones antagónicas en aquellos distritos donde sus principales dirigentes optaron por posiciones mesuradas o intermedias.

Es un misterio todavía de qué manera incidirá ese enfrentamiento nacional, por ejemplo, en Salta: ¿podrá el gobernador Gustavo Sáenz mantener un vínculo institucional con el presidente Fernández y una alianza política con el ex presidente Macri?, ¿deberá someterse al armado del oficialismo nacional y alejarse de su propio proyecto provincial para recibir el apoyo necesario para gobernar?, ¿habrá lugar para terceras posiciones y construcciones independientes de los grandes frentes electorales del oficialismo y la oposición?