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Revista Salvador

“El factor humano es hasta casi nocivo para campañas electorales”

Desde hace años los consultores políticos se transformaron en piezas claves para ganar una elección o para llevar a delante una gestión de gobierno con éxito y por eso pasaron de personajes secundarios a ocupar roles protagónicos.  ¿Qué hay detrás de las cortinas?, ¿qué piensa uno ellos?

Por Eduardo Huaity González

Facundo Cattaneo es uno de los consultores más jóvenes de la provincia, quizás del país, ya fue parte de campañas políticas en distintas provincias y en países limítrofes. Tiene 35 años y desde los 18 “está en política”, pero hace seis años decidió dejar de “estar en la política” a hacerla y comenzó su carrera como consultor político.

En los últimos 6 años se dedicó a conocer a los mejores consultores del mundo, a ir a los mejores Universidades a tomar cursos y poco después comenzó a dar charlas en las cumbres de la especialidad donde están los mejores consultores del mundo.

Ganó el premio más prestigioso de la consultoría política que son los “Napolitan” por  una publicidad digital para el Gobierno de la provincia de Formosa.  Fue el punto de partida, de allí surgieron las capacitaciones en Estados Unidos, becas para hacer un master en Madrid y ser considerado para campañas proselitistas en muchos países americanos.

Estás inaugurando tu oficina después de tanto esfuerzo…

Bueno, eso es algo muy importante. Casi siempre, en todo el norte argentino, salvo Córdoba y Buenos Aires, no hay consultoras políticas físicas porque el trabajo del consultor es muy itinerante. Vivís en un avión o en una camioneta, viajando; yendo, viniendo, haciendo oficinas itinerantes en distintas provincias, en diferentes países.

Y ahora, esta pandemia que hizo que ya me quede en Salta después de 6 años de solamente venir a ver a mi hijo, hizo que tomemos la decisión junto con otros consultores, publicistas, especialistas en marketing; que abramos una consultora política física donde podamos trabajar la estrategia, la investigación, donde podamos trabajar el diseño

En los últimos 20 años, para los políticos, los consultores son más necesarios que los psicólogos. ¿Es verdad esto?

Lo que pasa es que los consultores políticos tienen un conjunto de ciencias y de teorías, que ahí hay psicología, antropología, que aplicadas y bien manejadas, tienen un impacto positivo y directo en la sociedad. Entonces es muy importante tener consultores que te hagan ganar tiempo y espacio a la hora de la toma de decisiones.

¿Cuándo empezó a cambiar esto de ser un poco más profesionales en la toma de decisiones por parte de los políticos?

Tiene una línea de tiempo esto. Viene desde Aristóteles, con Alejandro Magno, pero eso era una consultoría o una asesoría bastante metafísica en algún punto. Después quizás Maquiavelo desestima un poco esa metafísica y lo hace más realista con su obra El Príncipe, donde él manifiesta el comportamiento humano en el poder de una manera muy realista. Muy crudo, pero forma parte de la realidad. Es como mantenerse en el poder. Es una manera muy cruda y realista de contarlo.

Vale, pero ¿Quién fue el primero?

Ya en tiempos contemporáneos el que primero se hace llamar “Consultor Político” fue Joseph Napolitan, más o menos en el 68 o 69. Fue asesor de Kennedy  y llegó a dirigir y planificar más de de 100 campañas para presidente. A partir de ahí se empieza como a profesionalizar o a tener más en cuenta este conjunto de conocimientos aplicados a la política.

¿Y en el país?

Antes eran más asesorías. Venía un cineasta que se había ido en la época de la dictadura y volvía con algún conocimiento y te hacía un spot. Había algún letrado que te asesoraba jurídicamente; había algún contador que te asesoraba… y un conjunto de un poco de todo eso hacía a la toma de decisiones.

Pero fíjate, Hipólito Irigoyen era un gran político, pero que no daba notas periodísticas, no daba entrevistas, no se sacaba fotos, no estaba con la gente…

No daba discursos…

No daba discursos. Entonces vos decís “como ese gran político sobreviviría en estos tiempos”. Y sin embargo fue cambiando.

Yo creo que Perón y los militares fueron los que comunicacionalmente empezaron a asesorarse para hacer un poco más eficientes la trasmisión del mensaje. Fue Perón fue el que mejor supo interpretar esto.

Cuando vos estás asesorando a alguien. La decisión que toma; ¿Cuánto es tuya y cuanto es de él?

Nunca es mía, porque uno tiene un conjunto de saberes, que aplicado a una coyuntura, tiene que causar un impacto positivo en la sociedad, en el Gobierno o en la persona o en el político que uno está asesorando. Entonces es como muy adaptado a la coyuntura y al lugar.

Entonces mi cabeza y mi equipo trabaja en pos de la coyuntura y el lugar para que se pueda vivir un poco mejor.  Por eso yo creo que hoy en día la consultoría política es la actividad  intelectual más actualizada de los últimos tiempos y que causa un mayor impacto en la sociedad, que puede ser negativo o positivo.

Puede ser negativo en el sentido de que hay muchos consultores que te hacen ganar una campaña y después se desentienden de lo que pasa en el Gobierno y causan desastres en la sociedad. Y tiene que haber una ética y una congruencia en ese sentido.

Vos asesoras a quien te paga. Ahora, cuando vos recién mencionabas el hecho de que se termina la campaña y se va. ¿Qué pasa cuando el consultor queda en el Gobierno? ¿Es un consultor o ya es Ministro o es parte de un Gobierno?

No. Esa es la puesta en valor del consultor y de la consultoría. Son dos cosas distintas. Uno cuando asesora para una campaña, tiene una incorporación del cuerpo y de la mente que vas a comunicar en un corto plazo para ganar una elección. Y cuando haces una comunicación de Gobierno, cuando haces una consultoría de Gobierno, tenes tu cuerpo, tu mente y tu equipo puesto en una comunicación de Gobierno sobre todo y en diferentes herramientas de Gobierno y planes de Gobierno que tengan un largo plazo.

Pero hay que ser congruentes en lo que se dice en campaña y en lo que se hace durante la gestión. Muchas veces, esa incongruencia se da porque contratan un consultor para que diga y haga en una elección, y después se creen que ya se saben lo que viene y no se hace. Entonces esa incongruencia hace que la gente pierda credibilidad y se caigan los Gobiernos y no se pueda avanzar.

Y si fuiste un buen consultor en campaña, evidentemente te van a seguir consultando después…

Eso pasa casi siempre. Pero la calidad del consultor siempre va a estar en no formar parte emocionalmente del equipo de Gobierno; porque tu calidad como consultor, es aportar un punto de vista diferente. Cuando vos ya sos parte de ese círculo rojo, te contaminas con el sentimiento y el pensamiento.

Uno enriquece un punto de vista o una opinión, cuando está visto desde otro punto. Cuando lo miras desde otro punto; con tranquilidad, con otra cabeza, con otra serenidad…

Digamos que salís un poquitito y miras de afuera, del costado…

Totalmente. Lo tenes que ver desde afuera. Tenes la necesidad de aportar desde otro lado. Porque si no sumas más de lo mismo. La vorágine del día al día y eso te come.

Hoy en día el gran problema de todos los políticos, tienen su círculo rojo y su coyuntura, que emocionalmente los va llevando y no saben ni siquiera hacía dónde van. Y les parece, para un líder, en Salta sobre todo, es como menospreciarse contratar un consultor. Entonces ellos mismos…

¿Cuándo empezaste con el tema?

Yo política hago desde que tengo 18 años. Hice política territorial, fui candidato, estuve en campaña desde repartiendo la carta, hasta escribiéndola, hasta haciendo encuestas. En casi todos los lugares desde abajo para arriba participando. Cuando empecé a ver que la comunicación de Gobierno, que la comunicación de las campañas era tan mala y cada vez se perdían más y más votos, como que se hacían cosas sin pensar; me empecé a capacitar al respecto,  porque me gustaba el arte de hacer una campaña.

Así que hace seis años perdí como candidato a diputado y eso hizo alejarme de la política de Salta y empezar a capacitarme en las mejores Universidades. Hice un master en Madrid, gané premios y me capacité en Washington. Hice las Cumbres Mundiales y después seguí dando yo las charlas en las cumbres mundiales. Tener roces con los mejores de Argentina, con los mejores de Latinoamérica. Hace seis años decidí dedicarme a la consultoría política.

A profesionalizarte digamos…

Me profesionalicé en el tema de la consultoría política. 

¿Vos sos consultor político o sos consultor empresarial? ¿Haces otro tipo de consultoría o lo tuyo es especifico eso?

Lo mío es la consultoría política. Básicamente en lo que más me especializo es en estrategias electorales, en comunicación de Gobierno. Ese es mi nicho. Pero conformamos un equipo donde tenemos personas capacitadas en diferentes tipos de áreas; publicidad; marketing, en diseño de proyectos.

Digamos que tenes todo cubierto…

Todo cubierto porque al ir corriendo el tiempo te vas dando cuenta que vas necesitando y que no. Entonces vas haciendo una consultoría bastante versátil.

Siempre en una campaña falta el tiempo…

En una campaña no hay tiempos. Vos utilizas un conjunto de acciones las 24 horas. Estas expuesto las 24 horas a ese caos.  En mi caso, lo que hago es hacer con mucha anticipación la campaña, por eso me considero un muy buen estratega, porque trato de no dejar nada librado al azar. Trabajamos en muchísimas presentaciones de escenario; potenciales escenarios que puedan suceder o no para trabajarlo de la mejor manera.

Trabajamos en la congruencia del candidato, porque tampoco trabajo con manuales preestablecidos, si no que en base de una coyuntura, a lo que piensa y siente ese candidato, a ese equipo de Gobierno, a lo que quieran hacer, lo adaptamos a una realidad comunicacional y se la simplificamos por medio de diseños.

Podes tener todos los escenarios, pero el factor humano muchas veces es algo imponderable…

El factor humano es hoy en día en política hasta casi nocivo para campañas electorales,  porque estamos llenos de todólogos y opinologos que trabajan mucho la parte emocional del candidato o de los que tienen que tomar decisiones, y eso es un problema porque nosotros podemos diseñar una gran estrategia, pero toda estrategia tiene una acción táctica que llevarse en su debido tiempo. Si la táctica no está bien implementada, de nada sirve haber hecho una buena estrategia.

En campaña el candidato viene bien, pero un día tiene problemas con  la mujer o la amante y todo se cae…

Sí, por eso uno tiene un trabajo muy cercano con el candidato porque se te expone sus problemas, su pasado, su presente, su situación emocional. Se trabaja muchísimo sobre esos factores. La comunicación no verbal que tiene las 24 horas un candidato, más hoy con esta tecnología y con la vitalización de todo lo que hay, hace que lo pueda sacar de eje.  Por eso trabajamos mucho media training, trabajamos mucho su lenguaje no verbal, pero con tiempo.

Por ahí las campañas que te llaman muy sobre la hora, ya tenes que dejar olvidadas ciertas cosas y avanzar sobre lo inmediato.

¿Con qué es más difícil lidiar, con los egos del candidato o con los miedos del candidato?

Y yo creo que van de la mano. Porque muchas veces los egos son manifestaciones del miedo. Se creen, por ejemplo, omnipotentes o superpoderosos o tener que ante su equipo plantarse con esa decisión, “ya está tomada porque yo lo creo así” y el quipo, el entorno nunca le va a decir que no, porque ellos quieren seguir trabajando ahí. Y todo eso viene del miedo, del miedo de perder liderazgo, del miedo de perder una elección.

El miedo es el gran decisor de nuestras vidas. Y en una campaña lo que más se trabaja es sobre el miedo, porque nosotros lo que hacemos es trabajar sobre el cerebro, no sobre las personas.

Es una tarea difícil, creo que es más difícil eso, que pegar o hacer un buen spot publicitario, porque por ahí vos tenes una excelente campaña publicitaria y el mundo interno del candidato no funciona bien…

A eso yo le llamo congruencia en todo. Lo que estamos diciendo en un spot publicitario, de la misma manera la gente la tiene que interpretar cuando se lo diga el candidato. Hay un “360 comunicacional” como yo le llamo, que tiene que ser un reloj: lo que se habla en redes, personales o institucionales; lo que habla el candidato en una radio, lo que te dice un single, lo que te dice un spot, lo que te dice un militante, lo que te dice un flyer, lo que te dice un cartel,  lo que te dice la foto, lo que te dicen los colores, lo que te dice la ropa y así podemos hacer una lista. Todo eso tiene que tener una sintonía.

¿Cambiaron mucho las campañas?

Totalmente. Y van a seguir cambiando, sobre todo por el avance de la comunicación y la tecnología, esto es algo que, yo creo que subió tanto la marea de la información, de los datos, que cuando empezó a subir la marea, todos nos sentíamos confortables de tener la información. Pero cuando ya es demasiada, empezás a flotar y vienen las olas, y vienen las piedras y estas y te perdes y te lleva puesto.

Hoy estamos en eso. Hoy estamos en este gran problema que lo creamos nosotros los humanos. Hay un exceso de información y hay un exceso de comunicación, que no está mal, sólo que no sabemos cómo canalizarlo porque nos pasó. Fíjate, hoy se crean microdemocracias. Ya todo cambió. Todo cambió y para siempre porque nada va a volver para atrás. 

¿Cómo es el concepto este de microdemocracias?

Creo que el problema que estamos teniendo hoy en día es que se van generado grupos de poblaciones que en conjunto no condice el comportamiento colectivo con el comportamiento individual. Pero ese comportamiento colectivo es que el confirma estas microdemocracias. Segmentos de personas que se creen en su conjunto o en su colectivo con verdades absolutas y que tiene que ser escuchados. Y sí, tienen que ser escuchados pero ¿de qué manera? Porque también un conjunto de Gobierno o un candidato, tienen tiempo para manifestarse en su comunicación. Y hoy en día una comunicación no engloba todas estas microdemocracias entonces se van generando estas manifestaciones que es muy difícil controlarlas.

Por ejemplo; se genera una marcha de estas que estamos viviendo y van los periodistas y hacen 10 notas y tienen 10 argumentos diferentes de “¿por qué fuiste a una marcha?” y cada uno se cree con esa potestad y esta verdad absoluta. Y por otro lado, si haces una nota a los que no fueron a esa marcha, tantos médicos, personas con riesgo, al Gobierno, ect., tienen sus verdades absolutas al respecto. Y todas son válidas. ¿Pero cómo hacemos para comunicar todo?

Tenemos    el gran problema que vamos a tener o que ya tenemos, que ahora yo creo que se va a magnificar, que son las noticias falsas, la creación de noticias falsas por redes sociales; las redes sociales fomentan a las noticias falsas porque es lo que vende. La noticia maliciosa o con tinta maliciosa, es lo que vende, es lo que garpa y la gente se prende a eso. ¿Y qué pasa? Ahí se van generando esas microdemocracias. Si yo agarro y digo o sale un trol diciendo con algún argumento, algo bien armado sobre el Gobernador por ejemplo, y hay dos o tres personas que no comulgan con el Gobernador por lo que sea, van adhiriendo a eso y van confirmando como un pensamiento y que ese colectivo empieza a avanzar de esa manera y que lo creen como una verdad absoluta: “no, esto fue así, esto pasó”.

Hubo una encuesta que hicieron hace unos años, donde al 90% de las personas que les preguntaban si vieron los bolsos que López tiró por arriba del convento, dijeron que sí, que si lo vieron. Y esa imagen no existe. No existe la imagen que López tire por arriba los bolsos…

No, los deja ahí…

Los deja ahí. Pero se comunicó tanto que la gente lo cree así.

Ahora, con el tema de la cuarenta es lo mismo. Hay grupos que instalan que estamos desde hace 160 días de cuarentena y no es cierto, porque creo que se habló solo 30 o 40 días de cuarentena y después se empezó a hablar de distanciamiento, de otras cosas.

Pero la realidad es la misma, pero con distinto nombre…

No es lo mismo.

Tenes las mismas restricciones…

No es lo mismo.

Por ejemplo ahora vos no podes ir a comprar, tenes restricciones y hay de hecho cuarentena estricta, fase 1. Pero después seguís con cuarentenas que son más livianas…

Pero no son cuarentenas, son aislamiento, distanciamiento. Tienen otros términos.

Correcto, son otros términos…

Fíjate que la buena noticia no garpa.

No, no para nada…

Para nada. Entonces en estos tiempos, desde marzo hasta hoy, no paramos de dar malas noticias. Porque no paran las malas noticias.

Primero que te encierran, después te cierran el negocio. Después que no podes ver a tus viejos, después no podes salir a comprar, después te dicen que hay un caso en Argentina, después que hay 10; después que ya llegó a tu provincia, después que hay más; después que ya se hizo comunitario y ya se murió uno. Después se murió un vecino y después un amigo. Y hasta el día de hoy, no hay nada bueno.

Entonces estas microdemocracias que yo le llamo, se van manifestando cada vez con más fuerza. Es algo que tenemos que trabajarlo porque se va a ir cada vez más de las manos. Y yo creo que los políticos de Salta no están teniendo en cuenta eso.

Las elecciones que vienen, van a ser unas elecciones bastante difíciles. Porque tenes pandemia, tenes crisis económicas, tenes broncas acumuladas, tenes miedo, tenes todos los condimentos necesarios para hacer fracasar cualquier gestión. Están todas latentes.  En una campaña que gastas dinero puede ser contraproducente, porque estás haciendo ostentación cuando no lo hay…

Esos gastos hoy en día se van a disfrazar por las redes sociales. Se van a ensuciar menos las ciudades, se van a ensuciar menos las ciudades con carteles, con panfletería, pero se va a ensuciar más las cabezas de las personas con herramientas digitales.

¿Pero los costos?

Y van a ser similares. En campaña siempre se gasta mucha plata por el miedo a perder. A perder el poder, por miedo a fracasar, por miedo… Pero van a haber muchos condimentos por ejemplo, hay un condimento que es el precampaña, que es como alineas tu herramienta electoral que son los partidos. En Salta es la gran trampa que hay. ¿Y que hizo el Gobierno provincial? Metió a la mayoría de los partidos  en el oficialismo…

Destrozas todo el sistema de partidos…

Totalmente.

Eso es malo…

Y a mí no gusta porque la gente no termina eligiendo, o lo que eligen después no va a tener un impacto positivo en la sociedad porque no conforma un pensamiento, un sentimiento.

Nunca sabes lo que estas eligiendo…

Claro, lo que viene después no es positivo seguro. Que es lo que vemos hoy: la Cámara de Diputados es un desastre, el Concejo Deliberante es un desastre, el Senado es un desastre. Y lo peor de todo es que el que siempre la liga es el pueblo, es la sociedad. Por no tener planificación, por no tener claridad…