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Revista Salvador

El enemigo más letal fue el frío

Estuve embarcado en el Transporte Polar ARA Bahía Paraíso, buque multipropósito que cumplió dos funciones relevantes, una como logístico y otra como hospital y participe de los rescate de la tripulación del ARA General Belgrano, hundido durante la Guerra de las Malvinas y en la que murieron 323 marinos.

Por Fernando Bernabe Santos

Llegue de pase a esta unidad naval  como guardiamarina contador el 9 de Diciembre de 1981, mi primera experiencia naval, mi primer grado  y primer buque. Era el “michi” de la dotación, el oficial más moderno de la plana mayor  y  siempre tenía que estar en servicio activo las 24 horas.

¿Qué hacía y que función cumplía?,  en forma específica era el ayudante del Jefe de Departamento Abastecimiento, quien era el teniente de navío contador Héctor Carro y  teníamos a cargo  los registros administrativos contables y logísticos, el funcionamiento de los servicios, el manejo y control del stock de los pañoles.

Además, completaba mi formación inicial con las siguientes tareas  operativas, cubría puesto de trabajo como ayudante del Jefe del trozo de carga y descarga, señalero en la cubierta de vuelo, patrón de lancha de desembarco, operador del cifrario desclasificando los mensajes navales y  cubría  guardia de oficial de servicio.

El Bahía Paraíso fue designado buque hospital, era un buque nuevo de una gran capacidad logística y por la conformación interna de la estructura de habitabilidad en popa, que era de quita y pon, se podía ampliar o disminuir su capacidad o realizar  divisiones internas de acuerdo a las necesidades programadas.

La unidad naval fue designada buque hospital el 14 de abril de 1982 y en 10 días los equipos de trabajos del Arsenal Naval Puerto Belgrano lo alistaron como tal. Es loable destacar la tarea silenciosa y efectiva de los ingenieros navales, ingenieros electrónicos, técnicos y operarios, las 24 horas a toda máquina, si la memoria no me falla recuerdo al Ingeniero Jorge Borgato y supervisor Rodolfo Ichijo, perdón al resto. Bueno, muy pocos conocen lo que este plantel hizo en el buque, agregó tres quirófanos, una sala de yeso, una sala de rayos, una sala de desintoxicación química y una pileta de acero inoxidable para el tratamiento de los heridos quemados.

El buque hospital tenía capacidad para 300 camas,  cuya integración era, 25 camas  para terapia intensiva,  25 camas para cuidados de quemados y 250 camas para una sala general. También, teníamos embarcada a la Sanidad en Combate, compuesta por 25 médicos y 60 enfermeros, en total 85 hombres de sanidad. Si hago una comparación de capacidades de alojamiento con algún nosocomio actual, es como si al hospital Pirovano de la ciudad de Buenos Aires se lo insertara en el Bahía Paraíso.

¿Cómo nos llegó la noticia del hundimiento del Crucero Belgrano?, la recibimos  por mensaje naval el día 2 de mayo a las 22 horas , nosotros estábamos navegando en un área marítima asignada desde el 28 de Abril, aproximadamente  a 300 millas náuticas de Puerto Madryn y sin esperar un minuto, el comandante ordenó cambiar el rumbo a la zona austral.

Creo que el 3 de mayo a las 2 de la mañana, ratificaban la orden del comandante, desplazarnos a la zona del hundimiento,  estábamos lejos y  aproximadamente a 800 millas náutica del punto indicado.

El buque hospital opero en la zona de salvamento, desde el  4 al 11 de mayo, fueron  siete días de operación y se realizó una minuciosa y extensa búsqueda, llegamos a  tangenciar  las costas de las islas Orcadas y Sanwhiches del Sur. Las balsas habían sido desplazadas por el viento aproximadamente  unos 100 km del punto del hundimiento. El día 12 de Mayo entramos a Ushuaia y dejamos a 89 camaradas, 71 con vidas y 18 caídos.

Nosotros llegamos el  4 de Mayo y a las 6 de la mañana se ordenó cubrir roles de sanidad en combate, mi puesto en este rol era ser el oficial de servicio, mi tarea era de control de la rutina interna y el cumplimiento de  las órdenes derivadas del señor segundo comandante.

Este día, fue el  de mayor actividad náutica y se inició con el sobrevuelo de los  aviones Electra y Neptune, ellos informaban al puente de comando la ubicación de las balsas y nuestro Comandante planificaba y determinaba la corrida inicial.

Perdón y me olvidaba, otra herramienta que tenía el buque multipropósito “Bahía Paraíso”, era un propulsor proel, motor auxiliar de maniobra y estaba ubicado aproximadamente en el centro del buque. Cuando estaba en funcionamiento,  permitía que la unidad pudiera rotar a 90 grados hacia babor o hacia estribor. Para el operativo del rescate,  fue una herramienta muy importante para el acercamiento a las balsas y con este propulsor era como si estacionáramos en pleno movimiento del mar, al lado de cada balsa.    

Como les comente, la situación del rescate para nosotros empezó del día 4 de mayo a las 6 de la mañana y después de cuatro horas de espera, todos los equipos de rescate estábamos muy, muy  preocupados en virtud que las  diez primeras balsas que se rescataron estaban  vacías, nadie a bordo.

Los buzos, bajaban, la verificaban y las hundían  para  que no sean puntos de referencias erróneos.

Recién a las 10,15hs, recibimos la primera balsa con los primeros sobrevivientes, a medida que se acercaba el buque, se escuchaban  los gritos, llantos y abrazos de nuestros camaradas.  Cada encuentro era muy especial y distinto, así sucesivamente rescatamos a todos.

A mí, se me hace difícil describir esos momentos, a las balsas se la divisaba  aproximadamente a 100 yardas de la cubierta principal adonde estaban los equipos de rescate,  aparecía el techito naranja que subía y bajaba entre las olas, se perdía la visual y de nuevo volvían a aparecer hasta que el buque iba a su encuentro, ahí se empezaba a sentir el júbilo de los combatientes, ¡qué momentos!

Pienso que si a nosotros desde la cubierta principal y no del Puente de Comando,  se nos hacía difícil identificar las balsas en el extenso mar, como habrá sido identificar desde los aviones, capaz que veían un  simple alfiler naranja. También, vivimos el silencio,  al recuperar  balsas con  dos o tres hombres sin vida.  En la primera jornada,  rescatamos  80 hombres, 71 sobrevivientes y 9 sin vida.

El día 5 de Mayo, durante las 24 horas, rescatamos  siete hombres en cinco balsas sin vidas.

El  6 y 7 de Mayo sin novedad. El 8 de Mayo nos encontramos al mediodía  con el buque chileno Piloto Pardo que se había sumado en los últimos días al operativo rescate y nos pasaron dos cuerpos.

El  9 y 10 de mayo sin novedad y el 11 de mayo, nos ordenaron levantar las tareas de búsqueda y rescate. Así, llegamos a Ushuaia, el día 12 de Mayo, recepción militar a los combatientes  y despedida con emoción de nuestros hermanos del crucero Belgrano.

Otra cosa que les quiero comentar, si bien los equipos de trabajo del buque se desempeñaron con total profesionalismo dado que veníamos  con un adiestramiento integral en las actividades de la Antártida y Georgia, quiero hacer dos reconocimientos:

El primero a la sanidad en combate por su bautismo de fuego, el desempeño fue sobresaliente, los médicos trabajaron a full con cada paciente, los hacían pasar por todos los boxes de control a los efectos que  en forma paulatina se recuperaran totalmente. De los 71 sobrevivientes quedaron 16 internados  en la sala general y a 7 se le practicaron intervenciones quirúrgicas (4 por quemaduras, 1 apendicitis y  2 por traumatología).

El segundo reconocimiento, es a los jóvenes incansables buzos, eran 4 y el promedio de edad no llegaba a los 17 años, protagonistas totales de la operación. 

Hay cosas que viví con mis  compañeros de promoción que quedaron para siempre en mi memoria: La primera es de alegría, al encontrarme con mi estimado Georgio Franzoni, realmente el grito que pegamos los dos, fue muy fuerte el ¡viva la patria!, un abrazo interminable con llanto hasta que el pobre se me desvaneció en mis brazos, estaba totalmente seco como la mayoría de los integrantes de su balsa, fue la de mayor cantidad de sobrevivientes que recuperamos, 25 hombres. Rápidamente los médicos a todos lo llevaban para  cumplir  con el protocolo predeterminado.

El otro recuerdo es de tristeza. Eran aproximadamente las 14 horas y el buque se dirigía a una balsa que se divisaba a lo lejos y había algo sobre el techo, nos íbamos acercando y se identificó a un hombre con los brazos abiertos sin señales de vida.

Los buzos bajaron y  el que estaba sobre el techo era Gerardo Sevilla, me quede duro, emocionado  y sin palabras, todos pensamos que hasta el último momento lucho por su vida, adentro de la balsa se encontraron tres hombres sin vida y  lamentablemente el enemigo más duro y letal, fue el frio.

La proeza de los pilotos del helicóptero Alluette, tenientes de corbeta Guerra y Manzela, había que evacuar desde el destructor Piedrabuena  al buque hospital, tres heridos graves quemados.  El mar estaba picado, el destructor rolaba mucho y la cubierta de vuelo era muy angosta, esto limitaba toda la operación.

Los jóvenes pilotos despacio iniciaron la aproximación y lentamente descendían, hasta una altura determinada, creo que no tocaban la cubierta,  entonces el personal de la cubierta de vuelo izaba e insertaba la camilla, así  repitieron dos veces la maniobra, un riesgo total, la suerte nos ayudó  y los tres heridos fueron trasladados y atendidos por la sanidad en combate.

El rescate del crucero Belgrano represento para mí, fue la segunda situación real de guerra vivida (la primera fue la recuperación de las Georgia) y pude palpitar parcialmente uno de los riesgos más doloroso que puede vivir un marino, “Abandonar el buque”. Así, uno pasa de una situación de impotencia a rápidamente sobreponerse para afrontar las adversidades de una desconocida supervivencia.

Reitero el Transporte Polar ARA Bahía Paraíso fue el último buque en incorporarse al operativo de salvamento y el que más permaneció en la zona de búsqueda y rescate. Rescatamos a los náufragos  que más tiempo estuvieron en el mar y los que más frio sufrieron,  pero, debemos reconocer que son a los que en forma inmediata recibieron una atención médica integral y humana en un hospital. Bravo Zulú a las otras unidades navales que participaron en el rescate: al Aviso Gurruchaga y a los Destructores Piedrabuena y Bouchart.