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Revista Salvador

Borrar el pasado

Entre muchos otros, la dirigencia política argentina y salteña tiene un defecto que la caracteriza: la autopercepción fundacional.

Por Gonzalo Teruel

Apenas asumidos la mayoría de los últimos presidentes y gobernadores denostaron la obra, buena o mala, de sus antecesores y con altisonantes consignas prometieron ambiciosos planes futuros. Pero por imperio de la realidad y propia incapacidad de sus ejecutores esos planes nunca se concretaron. Un buen ejemplo es el Plan Salta 2030 que originalmente estaba pensado para el año 2020 y ante la falta de concreción se proyectó por 10 años más.

Por eso, tal vez, sea buena idea, sin dejar de pensar en el mediano y largo plazo, concentrar el esfuerzo en el corto plazo. Así lo cree el nuevo titular del Consejo Económico y Social de Salta, Lucas Dapena. “Tenemos que dejar de pensar en un mundo ideal y empezar a construirlo de una vez” dijo el economista y ejemplificó que “todos queremos que baje la pobreza en la provincia pero nunca nos ponemos de acuerdo en cómo hacer que baje y ese es el desafío: pensar y ejecutar herramientas concretas para lograrlo”.

Otra muestra de la incapacidad de cumplir grandes iniciativas es, justamente, el Consejo Económico y Social: órgano de consulta de los poderes públicos incorporado a la Constitución Provincial en la reforma de 1986, recién fue conformado en 2013 y presidido hasta diciembre por el ex ministro de Gobierno, Julio Loutaif.

Su tarea está organizada, siguiendo las recomendaciones de la Organización de Naciones Unidas para los países en vías de desarrollo, en tres grandes ejes temáticos: desarrollo económico, inclusión social y respeto por el medio ambiente. “Nuestra idea es que las iniciativas surjan de abajo para arriba y que cada uno de los 35 consejeros, de los distintos sectores de la producción, el trabajo y la ciencia, nos acerquen sus necesidades y propuestas para que nosotros las organicemos y las elevemos al gobierno” planteó Dapena.

La idea es que cada una de las instituciones representativas de los sectores productivos presenten y prioricen sus necesidades para que, en la medida de lo posible, el gobierno provincial trabaje lo más rápido posible sobre ellas. Definir y priorizar cuáles son las obras de infraestructura a realizar, los impuestos a reducir, los subsidios y estímulos a incrementar, los trámites a simplificar son algunos de los objetivos de la nueva conducción del Consejo Económico y Social.

“En Salta todos le echan la culpa al gobierno nacional por sus desgracias cuando hay otras provincias que por iniciativas propias mejoraron mucho, eso es lo que tenemos que hacer nosotros: saber cómo estamos y priorizar las medias que tenemos que tomar inmediatamente sin dejar de pensar en el mediano y largo plazo” enfatizó Dapena y ejemplificó que “no podemos seguir esperando eternamente la reactivación del sistema ferroviario y la efectiva vuelta del Ferrocarril Belgrano Cargas, no podemos seguir esperando que en Buenos aires decidan nuestro futuro y tenemos que ver, por ejemplo, cómo llegamos con nuestra producción a los mercados del norte de Chile, de Bolivia y Paraguay”.

Los datos estadísticos confirman la urgente necesidad que tiene la provincia de poner en marcha su economía: Salta representa el 4% del territorio federal y el 3% de la población nacional pero menos del 1,5% de la economía del país. Mucho peor aún: encarna más del 6% de la pobreza crónica de la Argentina.

“Salta tiene cinco sectores económicos genuinos: turismo, minería, agroindustria aunque todavía es agricultura y ganadería y no una verdadera agroindustria, energías renovables y educación” detalló Dapena y explicó que “si esos sectores principales crecen inmediatamente ponen en marcha a otros dos, el comercio y la construcción, que son multiplicadores de la actividad y el empleo”.

Identificar medidas concretas para recomendar, como establece la Constitución Provincial, al gobierno de Gustavo Sáenz es el objetivo del Consejo Económico y Social.